AVISO

AVISO (12/03/23):
Debido a la gran cantidad de juicios por jurados llevados a cabo en una decena de provincias de Argentina, la AAJJ dejará de publicar crónicas individuales por cada juicio y comenzará a publicar resúmenes mensuales
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lunes, 1 de diciembre de 2025

"Los gatillos no son fáciles. A los gatillos hay que apretarlos". Un jurado de Mar del Plata condenó por unanimidad al policía que fusiló al adolescente Luciano Olivera. Perpetua


Luciano Olivera, de 16 años, jugaba
en Once Unidos de Miramar


El abogado Gregorio Dalbón destacó la unanimidad del jurado y el mensaje de "pacificación social” que deja el juicio: 

"Es conmovedor el juicio por jurados”



La madre del adolescente de 16 años celebró el veredicto en el caso de gatillo fácil ocurrido en Miramar en 2021. 

En un caso que tuvo amplia repercusión nacional y llegó a los principales canales de TV del país, un jurado popular de doce marplatenses decidió de manera unánime la culpabilidad del oficial Maximiliano Abel González (28) por el homicidio agravado de Luciano Olivera (16). 

El jurado encontró probado más allá de toda duda razonable que el oficial fue autor del delito de homicidio agravado por su función policial, por alevosía y por arma de fuego.

El adolescente fue asesinado de un tiro en el pecho -sin  ningún motivo y a menos de un metro- en diciembre de 2021 durante un control vehicular. Todo el hecho quedó filmado. Otros cuatro policías irán a juicio (sin jurados) por el encubrimiento del asesinato.


TELEFÉ NOTICIAS Y EL VIDEO DEL CRIMEN


El juicio estuvo a cargo del juez Facundo Gómez Urso, del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 1 de Mar del Plata. La fiscalía estuvo representada por el fiscal Fernando Berlingeri, mientas que el abogado de la familia de Olivera fue Gregorio Dalbón. El policía contó con la defensora oficial Sandra Viviana Nuccitelli.

El Diario La Capital de Mar del Plata cubrió el debate. Esta es la nota íntegra aquí:

El veredicto llegó el viernes por la tarde y abrió, para la familia de Luciano Olivera, un capítulo que esperaron durante casi cuatro años. El jurado popular declaró culpable al policía bonaerense Maximiliano González por el asesinato del adolescente de 16 años ocurrido en Miramar, en diciembre de 2021, durante una persecución policial.

A 24 horas del veredicto, Judith Aristegui, la madre del adolescente, habló de alivio, justicia y una herida que, pese al fallo, sigue abierta: “Estamos empezando una etapa nueva; siento que Luciano está descansando en paz y que la lucha no fue en vano”, dijo.

Aristegui describió el veredicto como el cierre de un duelo atravesado por la búsqueda de justicia. “Logré lo que estoy buscando desde 2021, cuando me dieron perpetua a mí al matar a mi hijo y hoy la perpetua le empieza a pagar González”, expresó.



Recordó a su hijo como “un buen chico, un estudiante, un deportista que no merecía esto” y agradeció el trabajo de la fiscalía y de la investigación inicial: “González fue declarado culpable, fue todo muy claro; agradezco a la fiscal Ana María Caro que llevó la investigación, al fiscal Fernando Berlingeri que estuvo en el juicio y a Gregorio Dalbón, que hizo más un trabajo por padre que por abogado”, afirmó.

También mencionó las tensiones que sintió ante el formato de juicio por jurados, del que no estuvo conforme desde un inicio por considerar que los jueces son quienes “están capacitados para impartir justicia”. “Igualmente estoy súper agradecida con todos los jurados”, remarcó.

Las horas de esperas hasta escuchar el veredicto fueron difícil para Judith, ya que se definía si González sería declarado culpable o no. “Entré en dudas, fue duro. Pero siempre confiada, toda la lucha fue para él”.

Durante el debate, Aristegui volvió a ver al policía que mató a su hijo. Estuvo frente a frente con él. “Nunca me pidió disculpas González, fue fuertísimo. En estos cuatro años nunca me acordé de él, y ahora me tocó verlo y confirmar que me lo mató él”, relató y agregó: “Caer en la realidad de que a mi hijo me lo mataron. Yo venía sufriendo y extrañándolo, no pensando que me lo habían matado. En el juicio fue confirmar eso”.

Finalmente, Judith dejó un mensaje de confianza en el sistema de jurados: “Crean en la Justicia, existe. Lo viví y lo comprobé”.



“Me pegaste un tiro”, fueron sus últimas palabras

“Yo no estuve acá porque quería. Yo estuve acá porque la UBA me hizo abogado, haciendo servicio a la gente que no tiene dinero, como Judith, para ayudarla. Cuando me llama gente humilde que no me puede pagar, lo hago igual. A mí no me causa gracia defender a una mamá que perdió un hijo de 16 años”, expresó en diálogo con LA CAPITAL el abogado querellante Gregorio Dalbón, conocido también por ser representante de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner.

Dalbón contó que la defensa intentó llevar la discusión al terreno político, por lo que él decidió no recusar a ningún jurado. “Les dije que esta cara representaba algo que ellos conocían, pero que no iba a descartar a ninguno, piensen como piensen políticamente, porque esto es un hecho criminal, no político. No me juzguen a mí como abogado, juzguen la prueba de los hechos”.


El policía culpable

En su alegato de inicio del debate, el abogado dijo ante los jurados las cuatro últimas palabras que mencionó Luciano antes de morir: “Me pegaste un tiro”.

“El juicio fue mostrando que las pruebas acreditaban la teoría del caso de la acusación, tanto del fiscal como nuestra”, expresó.

Dalbón consideró que esto no fue solo una sentencia, si no un mensaje para toda la sociedad: “Podés ser de izquierda, de derecha, haber votado a quien sea para presidente, pero nunca dejás de ser un ser humano. El juicio por jurados nos hace olvidar un poco el odio que hay en la sociedad y nos pacifica”

“Quiero decirlo con claridad: esta sentencia no es contra la Policía Bonaerense. Es contra quien la deshonró. Y al mismo tiempo es un mensaje de esperanza para miles de chicos que son estigmatizados todos los días por usar una visera, por llevar un buzo deportivo, por tener la piel marrón, por vivir en un barrio humilde. Para ellos también trabajamos”, remarcó el abogado querellante, quien llevó el caso junto a su colega Virginia Marta Casola.

Dalbón cerró su alegato con las mismas palabras, las que Luciano pronunció antes de morir:  “Me pegaste un tiro” y pidió a los jurados que con su decisión no le pegaran otro. 


Gregorio Dalbón, querellante

Un caso de gatillo fácil 

El 10 de diciembre de 2021, Luciano Olivera estaba en una plaza de Miramar jugando al fútbol con amigos. Un móvil policial se acercó tras un llamado por ruidos molestos, pero el adolescente ya se retiraba en moto. Según señaló en su momento la fiscal Ana Caro, “tenía serias dudas” de que el joven supiera que lo estaban siguiendo.

Tras varias cuadras y maniobras, otro patrullero cortó el paso. Las pericias sostuvieron que el policía González bajó del móvil, sacó su arma y disparó. Para la fiscalía, la distancia fue mayor a un metro—no a quemarropa—y el impacto se produjo cuando la moto ya pasaba frente al patrullero.

Los otros tres policías declararon que la moto “se le fue encima” al tirador, pero fueron acusados de falso testimonio y encubrimiento. Ese tramo será materia de otro debate.


Fiscal Berlingieri (de espaldas) y el querellante
Gregorio Dalbón en el juicio


Alegato de clausura de Dalbón: "Los gatillos no son fáciles"

Así abrió su alegato de cierre ante el jurado el abogado querellante Gregorio Dalbón. “Lo que probamos en este juicio es que los gatillos no son fáciles, a los gatillos hay que apretarlos". 

La defensora oficial Nuccitelli intentó probar infructuosamente que el hecho fue un accidente y que el disparo se le escapó por una mala maniobra del arma (homicidio culposo).

Dalbón señaló, tras el veredicto, que "va a ser un precedente muy importante para Mar del Plata, para la Provincia de Buenos Aires, para Argentina y para el mundo, donde hay que terminar con los estereotipos del chico que tiene la visera, el vamos a perseguirlo y vamos a ver qué pasa. Que no te juzguen por la cara, por ser humilde o por vivir en un lugar pobre”.

Por otro lado, dijo que trabajó cuatro años “de corazón para personas humildes” y que lo emocionó que el resultado a favor lo obtuvo “por parte del Pueblo”, en referencia al jurado popular. “Es conmovedor el juicio por jurados”, recalcó.

Por otro lado, se refirió al difícil objetivo de lograr unanimidad en los 12 jurados para obtener el veredicto de culpabilidad en un delito que puede derivar en una prisión perpetua: “Si no hubiera confiado no hubiera venido, a perder no voy. Confié porque había mucha prueba“, sumó y resaltó el trabajo de la fiscal de Miramar, Ana Caro, quien estuvo a cargo de la instrucción, y también señaló el acompañamiento de Fernando Berlingeri, quien ocupó el lugar de la Fiscalía en el juicio.

Así, también subrayó que fue un juicio “muy prolijo” y también “uno de los más importantes de la historia de Mar del Plata“. “No hace más que ponerle un manto de justicia para algo que es irreparable que es la vida humana”, cerró.

Cabe recordar que el resto de los policías involucrados en el operativo -Nelson Albornoz, Kevin Guerricagoitía, Rocío Mastrángelo y Alejandro Cepeda- no fueron incluidos en este juicio y afrontarán debates por su parte, acusados principalmente de encubrir lo sucedido y en algunos casos hasta de dar falso testimonio.

“A Luciano Oliveira lo mataron a un metro de distancia. Era un chico de 16 años que volvía a su casa, que estudiaba, que jugaba al fútbol y que tenía toda la vida por delante. Maximiliano González tomó la decisión unilateral de desenfundar, apuntar y disparar contra un adolescente que no representaba ninguna amenaza. No respetó protocolos, no respetó la vida, ni honró la institución que debía representar. Y eso es lo que la sociedad —a través del jurado— decidió no tolerar nunca más”, consideró Dalbón.

Leer noticias aquí:

- Clarín (29/11/25): "“Fusiló a mi hijo”: declaran culpable a un policía que mató a un futbolista juvenil de 16 años en Miramar" (ver)

- Qué Digital (30/11/25): "Condena al policía que mató a Luciano Olivera: “Los gatillos no son fáciles” (ver)

viernes, 26 de septiembre de 2025

AVELLANEDA: En otro caso de gatillo fácil, el jurado declaró culpable a un policía por el homicidio intencional del niño Bastián

Bastián y su mamá

Homicidio de Bastián: «El jurado popular entendió que el policía asesinó a mi hijo»

Johana Montoya en la madre de Bastián: “Teníamos muchas ansias y nervios, porque no sabíamos lo que iba a decidir el jurado. Pero finalmente el jurado vio lo que nosotros vimos, que el policía cometió un homicidio intencional, asesinó a mi hijo. Por eso, lo declaró culpable”, contó a Tiempo Argentino.  

Y completó. “Ahora ya no siento esa mochila tan pesada que sentía antes del juicio, porque no sabía que iba a pasar. Tenemos la esperanza de que la justicia haga el resto y le dicte la máxima condena que merece, porque le arrebató la vida a Bastián”.

Tras una deliberación de 3 horas y 20 minutos, los 12 ciudadanos que juzgaron al policía Juan Alberto García Tonzo lo hallaron responsable de matar al niño Bastián con dolo eventual (cargo n° 1) y de haber querido asesinar a los ladrones con exceso en la legítima defensa (cargo n° 2). 

Fue otro caso trágico de gatillo fácil de una inmensa repercusión en la Argentina, ya que todo el hecho quedó registrado en video.

El 10 de julio de 2024 Bastián Escalante fue a jugar al fútbol a la Sociedad de Fomento del barrio La Carne de Wilde. Su mamá, Johana, lo acompañó, esperó a que terminara y juntos emprendieron el regreso a casa. 

El nene de 10 años iba en su bicicleta. Doblaron en la calle Caxaraville, pero en la otra esquina el policía Juan Alberto García Tonzo les disparaba sin parar a los ladrones que escapaban tras haberlo querido asaltar. 

La mujer intentó regresar, abrazando a su hijo, pero un tiro impactó en la espalda del chico. Lo mató. El policía pidió una condena por imprudencia, pero el jurado popular declaró al oficial de la Bonaerense culpable del homicidio con dolo eventual (intencional), por actuar de mnera temeraria y con total indiferencia por la vida humana.



Ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 de Avellaneda, dirigido por la jueza María Angélica Sayago del Castillo, los jurados entregaron su veredicto tras más de 3 horas y 20 minutos de debate. Lo hallaron responsable del delito de tentativa de homicidio agravada con uso de arma y exceso de la legítima defensa de los ladrones por unanimidad y por el homicidio agravado por el uso de arma de Bastián por 10 votos.

Tras la lectura del veredicto, la jueza Sayago del Castillo pautó la audiencia de cesura para el 2 de octubre y, luego, le colocó al presidente del jurado un pin y le dijo: “Ahora usted es juez penal”. Mientras tanto, los padres de Bastián, Johana y Alejandro se abrazaban llorando y no dejaban de decirles a sus abogados y los familiares: “Gracias por estar acá, gracias por todo”.

A la salida, ya rodeando la medianoche, los esperan más familiares y amigos del club donde jugaba al fútbol, con una bandera que decía: “Desde hoy el cielo brilla más. Siempre vas a estar en nuestros corazones y en cada partido de la socie. Bastián presente. La escuelita de fútbol mixta de la Sociedad de Fomento del barrio La Carne”.

En los alegatos, la acusación, integrada por la fiscal Mariela Montero, la abogada Luz Santos Morón de la Comisión Provincial de la Memoria y Franco Laudani, en representación de la familia de Bastián, habían pedido que fuera hallado culpable de homicidio con dolor eventual agravado por el uso de arma.

“La evidencia lo dice todo. Con su arma reglamentaria, provista por el Estado, actuó con intención criminal, una conducta que tiene detrás la intención de causar la muerte", dijo Santos Morón sobre García Tonzo.

Para la fiscal Montero, “un policía que siente miedo no puede ser policía”. Para el abogado de la familia, “nadie niega que le intentaron robar, pero él disparó 12 veces en plena calle, en zona urbana y en horario pico donde sale la gente de los clubes”.

La defensa, por su parte, había solicitado que lo declaren culpable, pero por un homicidio culposo, un delito menor. “Que cometió un error, nadie lo duda... Mi defendido fue una persona torpe que cometió un error, pero no es un asesino“, le había dicho a los jurados antes de que pasaran a deliberar.

La noche del crimen, García Tonzo había ido a buscar a su hijastro de 19 años a la escuela técnica N°3 de Wilde que está a la vuelta del club donde Bastián salía de jugar al fútbol. Estacionó su moto, pero fue interceptado por cuatro sospechosos en dos motos, tres menores de edad, uno de 14 en ese entonces. Le quisieron robar.

El policía dio la voz de alto y sacó su arma. Los delincuentes comenzaron a escapar por la calle Caxaraville hacia Rondeau. Bastián y su mamá venían en la dirección contraria y García Tonzo no paraba de disparar. Tomó dos posiciones para tirarles por la espalda a los sospechosos en fuga.

Johana relató que volvía a su casa con su hijo y vio a una persona sacando un arma: “Me di cuenta de que era un robo y nos giramos con Bastián volviendo al club. Vi que la persona sacó un revólver. Le dije: ‘Volvamos porque están robando’. Apenas giramos con Bastián, escuché disparos, más o menos, diez que venían de atrás mío. Intentamos apurarnos hasta la esquina. No llegué a girar”.

Y siguió: “Antes de doblar la esquina, él se quejó, me dijo: ‘Ma...’. Y cuando terminó de decirme eso se desvaneció y cayó al piso. No podía hablar. Cuando me doy cuenta tenía un disparo en el cuello, que traté de presionarle porque le salía mucha sangre”, se sinceró en llanto.

Los peritos testificaron que la bala le ingresó por la espalda: por la zona del omóplato izquierdo, en forma ascendente y hacia la derecha, y le salió por el cuello.

Un patrullero se convirtió en ambulancia y llevó en la caja del vehículo al nene y a su mamá a la Unidad de Pronta Atención de Wilde y, como no podían tratarlo ahí, cargó a los médicos y enfermeros también y los trasladó al hospital Perón.

Un papá que hace de profe en el club de donde Bastián había salido de jugar al fútbol dijo que cuando lo levantaron para llevárselo "estaba blanco“, que había mucha sangre y que un plomo cayó de sus ropas y quedó en el piso.

Los vecinos lo preservaron en el lugar como evidencia. Y un especialista en balística de la Procuración Bonaerense dijo que ese plomo había salido del arma de García Tonzo: lo llamó la evidencia 20. Las otras vainas y proyectiles colectadas también fueron disparadas por la pistola policial.

Bastián murió producto de un shock hipovolémico el 11 de julio de 2024 a las 9.04. Se desangró porque el balazo le lesionó la vena yugular.

“Mis últimas palabras son perdón y arrepentimiento. Nada más”, había esbozado García Tonzo antes de que el jurado empezara a deliberar.

Leer noticias aquí:

- Tiempo Argentino (26/9/25): "Homicidio de Bastián: «El jurado popular entendió que el policía asesinó a mi hijo» (ver)

- ANDAR (26/9/25): "Homicidio de Bastián Escalante: un jurado popular declaró culpable al policía bonaerense" (ver)

miércoles, 6 de diciembre de 2023

ENTRE RÍOS: Un sargento de la policía fue encontrado culpable del crimen de Iván Pérez por gatillo fácil en Gualeguaychú

El policía Gómez

Un jurado popular llegó a un veredicto unánime y declaró culpable al sargento de Policía Mauricio Gómez, acusado por el asesinato del joven Iván Pérez, perpetrado el 9 de octubre de 2019 durante una persecución en el barrio Molinari de Gualeguaychú. 

Organismos de Derechos Humanos deninciaron que se trató de un caso de gatillo fácil.

A Iván Pérez lo acusaban de haber robado una caja de herramientas y una amoladora de una casilla. El joven tenía antecedentes de adicciones y su madre había salido públicamente en los medios locales pidiendo ayuda por su hijo. En febrero estaba en una granja recuperándose. 

A eso de las 10:48 hs, acuden al lugar en un patrullero de la Comisaría 8° los policías Juan Alberto Zapata y el Sargento Javier Mauricio Gómez. Ambos comienzan la persecución de Iván Pérez,  sindicado como posible autor del hurto en curso y es allí donde el policía Mauricio Gómez, según la fiscalía, le disparó al presunto ladrón que corría desarmado a 100 metros de distancia. Le pegó un balazo en la cabeza y el muchacho murió en el acto en un descampado.

Tras casi dos horas de deliberación, cuatro días de juicio y una gran tensión de los familiares de ambas partes en la sala, a las 18.30 el jurado anunció al juez Arturo Exequiel Dumon que habían llegado a un acuerdo unánime de doce votos.

Este era el segundo juicio contra el sargento de la Policía de Entre Ríos, Mauricio Gómez, tras haberse estancado el primero en 2021 (ver)


El fiscal fue clave con la preparación
de este segundo debate.

"El jurado lo encontró culpable por el delito de homicidio doloso, es decir intencional, agravado por el uso del arma de fuego", confirmó a Radio 2820 el titular del Ministerio Público Fiscal de Gualeguaychú, Lisandro Beherán.

"Dentro de las calificaciones esta era una de las más graves. Había otras en las que podía corresponder pena perpetua. De todas maneras esta es una calificación que establece un homicidio agravado, con una pena importante de prisión, aunque no llega a la cadena perpetua. Por supuesto también estaba el planteo de absolución que hizo la Defensa Técnica", explicó Beherán.

Vale destacar que Mauricio Gómez se encuentra en libertad, situación que podría cambiar el próximo lunes de acuerdo a lo que resuelva el juez Dumón al aplicarle una pena que tiene un máximo de 30 años de cárcel.


La familia de Pérez, emocionada
tras el veredicto

El segundo juicio

Este hecho fue juzgado por un jurado popular el 31 de marzo de 2021, bajo la conducción técnica de la jueza Alicia Vivian. Los integrantes del que fue el primer juicio por jurados en esa jurisdicción no alcanzaron una votación unánime como exige la ley. Por este motivo, se realizó a pedido del fiscal un segundo debate que concluyó con el veredicto de culpabilidad.

En este juicio, el fiscal Beherán afinó mucho más la estrategia y la presentación de las pruebas. Eso se notó inmediatamente en la litigación del juicio. Es que el caso había dividido por la mitad a Gualeguaychú, al punto que hubo marchas a favor del policía y del joven fallecido. 

Los organismos de derechos humanos del país le dieron una especial atención a este caso, máxime en la provincia de Entre Ríos, donde es prácticamente imposible lograr una condena ante la justicia técnica por delitos de violencia institucional policial. 

Este era el estreno del jurado popular en la provincia con un caso de gatillo fácil. Si bien el jurado descartó el abuso funcional (correspondía perpetua), lo declaró culpable de un delito menor incluido que tiene una grave pena.

El juez técnico fue el vocal del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguaychú, Arturo Exequiel Dumón. La fiscalía estuvo representada por Lisandro Beherán mientras que la querella la ejerció el abogado Pablo Di Lollo. En la defensa de Gómez, actuó Alfredo Vitale.

Las deliberaciones se realizaron en el Centro de Convenciones de Gualeguaychú.



Leer noticias aquí:

- El Día de Gualeguaychú (6/12/23): "El jurado encontró culpable al policía Mauricio Gómez por la muerte de Iván Pérez" (ver)

- Periodismo de Izquierda (&/12/23): "Gualeguaychú. Una enorme victoria frente a la impunidad represiva" (ver)

sábado, 13 de mayo de 2023

LA PLATA: Se derrumba la teoría del caso de la defensa de los policías acusados de la Masacre de Monte


Agustina Lloret y Bárbara Juárez, las
destacadas abogadas del CELS


Los días 3 y 4 fueron devastadores para la defensa de los policías acusados por la Masacre de San Miguel del Monte. Jornada tras jornada naufraga en toda la línea su teoría del caso, a medida que se suceden los testimonios. 

Esta semana hubo dos mazazos a su postura, en gran parte gracias a la brillante estrategia de litigación y al profesionalismo de las abogadas del CELS, Agustina Lloret y Bárbara Juárez.

1) Un vecino que salvó su vida de milagro por los tiros declaró que los policías se bajaron y les dispararon a los chicos ya inertes en el suelo para rematarlos.

2) La perito química de la defensa reconoció que la muestra de 3,26 litros de alcohol en sangre que presentaba Aníbal Suárez (el chofer del Fiat 147) no era fiable por probable contaminación post mortem con bacterias. 


Jorge Bacqué, el, defensor y los acusados


LES TIRARON A REMATAR

Un policía en posición de tiro al lado del auto que acababa de estrellarse contra el acoplado de un camión después de una persecución policial. El ruido de un balazo. Esos dos datos clave los aportó un testigo que se encontraba a 50 metros del lugar donde terminó la "Masacre de Monte" durante el juicio que se le sigue a cuatro agentes de la Bonaerense.

"Después del fuerte estruendo del choque, veo bajarse al conductor de un móvil policial en posición de tiro con un arma de fuego en la mano. Pierdo de vista al conductor y escucho una detonación de un arma de fuego", relató Ignacio Cattaneo, un vecino de San Miguel del Monte que declaró durante la cuarta audiencia del juicio por jurados que tiene como acusados al ex capitán de la Bonaerense Rubén Alberto García y a los oficiales Leandro Ecilape, Mariano Ibáñez y Manuel Monreal.

De esta forma, el testigo señaló que los cuatro agentes tuvieron "la intención de rematar" a Danilo Sansone (13), Gonzalo Domínguez (14), Camila López (13) y Aníbal Suárez (22) -que murieron por el choque-, y a Rocío Quagliarello (actualmente de 17 años), que quedó herida de gravedad.

Esta situación se suma al relato del chofer del camión impactado, Héctor Mensi, quien el miércoles aseguró haber escuchado cuatro disparos antes del choque y dos después, y al informe de autopsia de Gonzalo, del que surgió que el adolescente tenía alojada una bala en uno de sus muslos. No obstante, según la investigación, ese disparo fue recibido durante la persecución policial y no tras la colisión.


La juez Carolina Crispiani, crucial para el desarrollo del debate


El testimonio de Cattáneo se realizó por zoom, debido a que el testigo se encuentra en España, y comenzó pasadas las 10.30, ante la atenta presencia de los doce jurados y de la jueza Carolina Crispiani, quien está conduciendo este juicio con mano maestra y equidistancia.

"Me estaba por acostar a dormir, cuando escucho un estruendo muy fuerte. Veo que se debe a un choque sobre la ruta. Mi intención fue salir a ayudar a las posibles víctimas. Cuando salgo a la calle, lo primero que veo es sobre la esquina una nube de polvo y veo frenar un móvil policial que arrastra las ruedas", comenzó en su relato Ignacio.

A continuación, el testigo manifestó que creía que estaba presenciando "un enfrentamiento", ya que vio al conductor de la patrulla (Ecilapé) "descender del vehículo en posición de tiro", por lo que se resguardó. Tras ello, escuchó una detonación.

"No se entendía bien lo que había pasado. Un uniformado, que no se acercaba a la escena, me dice que eran unos chorros que venían desde el barrio Montemar. Veía una montaña de tierra. Cuando veo más en detalle, veo que había dos cuerpos en la calle y una butaca dispersa. Más adelante veo la parte delantera de un vehículo. Ahí me di cuenta que era un coche que se había partido a la mitad", describió.

Luego, Cattáneo dijo haber visto a "dos chicas heridas" en referencia a Rocío Quagliarello y a Camila López.

"Tenían el pelo largo y rubio, estaban tendidas. Una de ellas, solo una, se podía mover y trataba de reincorporarse levantando su torso, de la cintura para abajo no se movía. Se quejaba del dolor. Trataba de llamar a la amiga que no se movía", detalló ante una sala estremecida por semejante relato.


La mamá de Camila López, la mejor 
amiga de Rocío, muerta en el ataque

En ese contexto, el testigo señaló que "había dos móviles en el lugar", hasta que "llegó un Chevrolet Astra negro".

"De ese auto se bajó quien era el subcomisario (Franco) Micucci (actualmente detenido en el marco de la causa y a la espera del juicio oral por el delito de encubrimiento). Después vi llegar ambulancias al lugar. Ambulancieros del hospital sacaron de la parte trasera del coche a un chico, agarrándolo de los puños de la campera que tenía puesta. Como si fuese un paquete, inerte, inmóvil y lo depositaron en el suelo", agregó.

Un testimonio similar aportó Rodrigo Masías, quien circulaba aquella noche por la colectora de la Ruta Nacional 3, donde tuvo lugar el choque entre el Fiat 147 y el acoplado y que se presentó a declarar a pesar de haber tenido un grave accidente ocurrido en una fecha posterior al 20 de mayo- por el cual perdió la visión.

"Yo esa noche iba en dirección a la casa de mi primo. Nunca llegué. Llegando a la colectora miro en dirección hacia Almirante Brown, vi que venía la policía y adelante un auto. Seguí caminando y siento el silbido de una bala que me pasa de atrás hacia adelante. Automáticamente corro hacia la esquina, escucho un fuerte golpe, pasa una polvareda de tierra y veo medio auto rodando. Agarré el teléfono y grabé", señaló Masías, en compañía de su padre.

Tras ello, el fiscal Mariano Sibuet reprodujo en una pantalla de la sala de audiencias los videos que había capturado Masías.

"Son tiros, boludo, son tiros", se escucha en el video filmado tras el impacto, en el cual se observa el Fiat 147 partido a la mitad y el cuerpo de dos adolescentes que yacían en el suelo.

Al respecto, Masías amplió su perspectiva ante el llanto desconsolado de los familiares de las víctimas: "Se escuchaban ruidos 'puf puf'. Al principio pensé que eran chicos con motos. Pero me doy cuenta que eran disparos. Se escuchó un golpe que fue el impacto. Los cuerpos estaban desparramados por esa calle".

A su vez, Rodrigo afirmó reconocer a las personas que estaban heridas mientras agonizaban.

"Al primero que reconocí fue a un lado de la trompa del camión fue a Danilo Sansone. Con medio cuerpo debajo del camión estaba Aníbal. Los otros no los vi. Danilo estaba boca abajo, se da vuelta quejándose por el dolor. Aníbal movía las piernas quejándose de dolor, pero no podía hacer más", contó en su terrible relato.

También concurrió a declarar Vanesa Baci, trabajadora de la División Localización Vehicular, la cual tiene como objetivo monitorear la ubicación y velocidad de los móviles policiales.

Ante el jurado, Baci ubicó a los dos vehículos asignados a los cuatro imputados, los situó en el lugar de los hechos y determinó que la velocidad de la persecución de los patrulleros al Fiat 147 alcanzó un pico de 84 kilómetros por hora sobre la avenida Costanera de San Miguel del Monte.


Aníbal Suárez. chofer del Fiat 147


EL NIVEL DE ALCOHOL NO ERA TAL

El defensor Bacqué fue muy claro en su teoría del caso. El culpable de la colisión y las muertes no fueron los policías, sino Aníbal Suárez, quien manejaba borracho con 3,26 de alcohol en sangre.

Todo el caso de la defensa se basa en este peritaje. Por lo tanto trajo a su perito experta, la bioquímica Jorgelina Garrote.

El problema de esta muestra era evidente: 3,26 equivale a una muerte por coma alcohólico. Era imposible que Suárez tuviera ese nivel y manejara, hablara y fuera de compras como hizo todo ese día. Algo no cerraba de esa muestra y hacia allí fueron las querellantes del CELS. Su contraexamen fue antológico.

La profesional propuesta por la defensa aseguró que, si bien el resultado de un peritaje determinó que el conductor del auto en el que fallecieron las víctimas tenía alcohol en sangre, la muestra que fue analizada llegó "sin conservantes" y pudo haber dado un falso positivo.

Mucho tuvo que ver la habilidad de litigación de las abogadas del CELS, Agustina Lloret y Bárbara Juárez. Ambas letradas prepararon minuciosamente su contrainterrogatorio, con preguntas precisas que obtuvieron de consultas con otras profesionales que les dieron su opinión de qué pudo haber pasado.

La bioquímica Jorgelina Garrote, ante las repreguntas de las abogadas del CELS, tuvo que reconocer que la muestra no era fiable. Relativizó así el eje central de los argumentos que utilizó la defensa para deslindar la responsabilidad de los imputados y apuntar contra el joven Aníbal Suárez, a quien acusaron de manejar de manera temeraria y en zig zag y provocar el accidente que derivó en las muertes de las víctimas.

La perito analizó las muestras de orina y sangre de las víctimas Suárez (22), Camila López (13), Danilo Sansone (13), Gonzalo Domínguez (14) y la sobreviviente Rocío Quagliariello (entonces también de 13 años).

Si bien la especialista aseguró que el análisis de alcoholemia del conductor del Fiat 147 en el que iban las víctimas, Suárez, dio positivo, explicó que el resultado pudo haberse alterado porque "la muestra llegó al laboratorio sin conservantes", que se utilizan para evitar "el desarrollo microbiano".

Y agregó: "Las bacterias pueden fermentar la glucosa y producir alcohol. Es difícil concluir si la muestra extraída de un cuerpo en putrefacción da positivo (la alcoholemia) por las bacterias o por el consumo de alcohol".

De esta manera, minimizó uno de los argumentos que esgrimieron los defensores de los policías Rubén Alberto García, Leandro Ecilape, Mariano Ibáñez y Manuel Monreal, que pretendían responsabilizar a Suárez por el hecho.


Imagen de los videos de la persecución. García
saca su cuerpo y le dispara al Fiat 147


LA PERSECUCIÓN

También declaró el perito de la Dirección Criminalística de Gendarmería Nacional José Alberto Gutiérrez, quien dio detalles acerca de la posición de tiro que el policía García adoptó al sacar su cuerpo por la ventanilla del patrullero y apuntar con su arma hacia al auto en el que viajaban los cinco chicos.

El perito Gutiérrez dijo que su función fue analizar las imágenes de la persecución captadas por las cámaras del Centro de Monitoreo de San Miguel del Monte y mostró cómo se identificó al auto el Fiat 147 en el que iban las víctimas cuando ingresó en la avenida y luego al patrullero que lo intercepta, que dobló en "U" para perseguirlo.

Según su testimonio, en los videos de la persecución se ve el ingreso de un segundo patrullero y el momento en el que uno de los uniformados pone su cuerpo como apuntando, aunque no se ve el fogonazo.

Durante la jornada también declaró Pablo Luis Tafarel, perito balístico de la GNA, quien explicó que visualizaron "indicios balísticos" en el automóvil Fiat 147.

"Prima facie no se encontró nada, pero luego encontramos una impronta dentro de un caño que abastece el combustible, y debajo del vehículo en un chapón. Se lo mandó a que sea evaluado”, dijo, tras lo cual agregó que también fue hallado “un orificio en la luz de stop trasera que podía ser coincidente con la deformación de ese caño”, por lo que señaló "dos posibles trayectorias" de proyectil.


Rocío Quagliariello

LA SOBREVIVIENTE

La jornada de debate continuó por la tarde con las filmaciones de la cámara Gesell realizada a Rocío Quagliariello, la única sobreviviente del hecho, quien entonces tenía sólo 13 años. La niña aseguró que aquel día iban paseando "y de la nada" los empezaron a perseguir los policías, y recordó la súplica de uno de sus amigos que se tomaba la rodilla y le gritaba "me arde, me arde".

Angustiada, con la voz entrecortada y con muestras de dolor, se escuchó el testimonio que Rocío (actualmente de 17 años) brindó hace 3 años en una Cámara Gesell, el cual fue transmitido en la audiencia.

La presidenta del tribunal Carolina Crispiani consideró, antes de proceder a la transmisión de la declaración, que el testimonio de Rocío brindado en la Cámara Gesell será tomado como "un adelanto extraordinario de prueba".

El lunes declararán los cuatro policías, el martes serán los alegatos de clausura y el miércoles la juez Carolina Crispiani impartirá las instrucciones al jurado. Se espera para ese día el veredicto que tiene en vilo al país.

Leer noticias aquí:

11/05/23 - Clarín - "Juicio por la "Masacre de Monte": los policías intentaron "rematar" a los chicos, según un testigo" (acá)

13/05/23 - Página 12 - "Perito relativizó la hipótesis de la defensa de los policías acusados por la Masacre de Monte" (acá)



viernes, 12 de mayo de 2023

LA PLATA: "Los policías extorsionaban y exigían pagos al conductor del vehículo", dijo un testigo en el día 2

Sigue el juicio por la Masacre de San Miguel del Monte y se complica la situación de los acusados. 

El hermano de Aníbal Suárez, el joven que murió junto a otros tres adolescentes tras chocar su vehículo contra un acoplado en el contexto una persecución policial a los tiros en mayo del 2019 en San Miguel del Monte, señaló hoy que la policía local había extorsionado a su hermano un mes antes del hecho tras haberlo detenido porque no poseía los papeles en regla de su automóvil, y le había exigido el pago de “una coima de 35 mil pesos”.

Es decir, los policías sabían de quién era ese auto y he allí, quizás, el motivo del inicio de la persecución.


Familiares de las víctimas

El testimonio de Emanuel Suárez se registró durante la mañana en la segunda audiencia del juicio por jurados que tiene como imputados al excapitán de la policía bonaerense Rubén Alberto García y a los oficiales Leandro Ecilape, Mariano Ibáñez y Manuel Monreal, quienes llegan detenidos como coautores del homicidio de Aníbal Suárez, de 22 años; Danilo Sansone, de 13; Gonzalo Domínguez, de 14, y Camila López, de 13, y la tentativa de homicidio de Rocío Quagliarello (entonces de 13 años).

Emanuel Suárez, hermano menor de la víctima, se sentó ante los 12 jurados y la presidenta del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de La Plata, Carolina Crispiani, con una expresión seria en su rostro y los brazos entrecruzadas.

Su testimonio evidenció un fuerte contraste con el alegato de apertura de la defensa de los policías imputados, que precisamente le endilgó la responsabilidad de los hechos a Aníbal Suárez, a quien acusó de manejar en estado de ebriedad, de huir de la policía tras conducir en zigzag, a la vez que manifestó que ese joven “también emborrachó a los adolescentes”.

“La última vez que lo vi a Aníbal fue el domingo 19 de mayo a la noche. Era changarín, albañil. Nos habíamos venido de Misiones a Monte por trabajo un año atrás. Quería ayudar a su mamá que seguía viviendo allá”, explicó Emanuel, que vistió un buzo canguro rojo y unos pantalones de jean durante la audiencia.

Allí, el joven señaló que Aníbal había cambiado su moto por un Fiat 147 poco tiempo antes del hecho y recordó que los policías de la zona solían generarle problemas con los documentos del vehículo ya que Suárez no había cambiado su domicilio legal a San Miguel de Monte.


Así quedó el coche de los chicos

En ese contexto, Emanuel refirió una situación ocurrida un mes antes de la denominada masacre de Monte en la que agentes bonaerenses lo detuvieron junto a su hermano Aníbal: “La policía nos hizo seña de luces y nos llevaron a la comisaria. Ahí nos empezaron a apretar porque teníamos el domicilio en Misiones. Que teníamos que pagar una multa para salir. Como no teníamos domicilio en Monte, nos dijeron que iban a dejarnos detenidos”.

Sin embargo, el hermano de Aníbal afirmó que los policías ofrecieron a liberarlos a cambio de que les paguen 35.000 pesos: “Les dimos 5 mil pesos que, para nosotros, era mucha plata”.

Al respecto, Emanuel agregó que su hermano no tenía multas, aunque admitió que “no tenía licencia de conducir” ni el seguro del vehículo al día.

El tío de Aníbal, Hugo Suárez, declaró minutos después que estaba al tanto que el auto de su sobrino “tenía el seguro vencido. No se lo quisieron asegurar por el mismo tema del domicilio”.

“La pérdida de Aníbal significó mucho para mí. Era un hijo más, estaba con mi hijo. Para mis hijos era como un hermano más. No tenía maldad”, manifestó con emoción y con la voz entrecortada Hugo, quien dijo que vive en San Miguel del Monte desde hace 18 años, donde trabaja como albañil.

Durante la audiencia también declaró Susana Ríos, la madre de Gonzalo Domínguez, quien contó que interpretó como “algo normal” que aquella noche su hijo saliera con Danilo Sansone rumbo a la plaza de San Miguel del Monte el día de los hechos, aunque, con el pasar de las horas, le pareció que era “rarísimo” que no le contestara el teléfono ya que “era un hijo excelente”.

“Le dije que no venga tarde porque teníamos a su padre internado en La Plata por un ACV isquémico y teníamos que madrugar. A la madrugada me enteré había pasado un accidente en la ruta de un Fiat 147. A las 4.30 se me despertó un sexto sentido como madre. Me fui al hospital, pero lo vi lleno de gente, no me animé a entrar. Di la vuelta y cuando llego a mi casa, veo que para una moto con dos personas que me dijeron que Gonzalo estaba en el auto”, relató con lágrimas en sus ojos Susana.

A continuación, la mamá de la víctima contó que volvió al hospital, donde se encontró con la intendenta de aquel entonces Sandra Mayor, y los funcionarios municipales Hugo Medus y Claudio Martínez, quienes le negaron que hubieran existido disparos contra el Fiat 147 en el que viajaba Gonzalo.

“Después de eso sale una médica que me dice que había un cuerpo sin reconocer. Le dije que quería entrar a verlo. Cuando entro a la sala había cuatro cuerpos tapados. Me llevan al cuerpo y con solo verle las medias iba a saber si era mi hijo o no. Le destaparon los pies y alcancé a ver sus pies y su ropa interior. Pedí que si su carita no estuviera destrozada, quería verlo, le descubrieron la cara y le veo con un golpe muy fuerte en la sien. Salí de ahí destrozada: había perdido a mi Gonzalo”, recordó.

Presenciando la declaración de Susana, se encontraban en la sala de audiencias la única sobreviviente del hecho, Rocío Quagliarello (actualmente de 17 años), el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, y el subsecretario de DD.HH. bonaerense, Matías Moreno.

Luego de la declaración de Susana, Emanuel y Hugo también se expresó ante el jurado popular Juan Carlos Sansone, el papá de Danilo, que luego de finalizar su relato se descompuso y requirió de asistencia psicológica.

“Fue una cacería. Nunca más vamos a estar felices en mi casa, lo único que quiero por él y sus amiguitos. Es muy feo lo que estoy viviendo. Miren donde estoy: pidiendo justicia por él”, exclamó, entre lágrimas, Juan Carlos Sansone.

El testimonio de Juan Carlos conmovió a todos los presentes en la Sala A de las oficinas judiciales e incluso hizo llorar a uno de los doce jurados, que atentamente escucharon su relato. ”Me quise matar más de dos veces por mi hijo. Ahora sigo adelante por ellos. No sé qué pasó esa noche, yo lo despedí de mi casa bien y me lo devolvieron un cajón todo tapadito, se le veía la carita nomás. Era lo único que no tenía lastimado. Era un ángel”, continuó Juan Carlos, quien, al finalizar su relato, tuvo que ser asistido por un especialista en salud mental ya que manifestó sentirse “muy descompuesto”.

Luego del papá de Danilo fue el turno de su esposa, Gladys Ruizdía, que afirmó que mataron a su hijo “sin piedad y a sangre fría”.”Para que esto no vuelva a pasar, exijo perpetua. Arruinan vidas, arruinaron familias. Me mataron en vida”, completó la mujer con la voz entrecortada e indicó que desde hace cuatro años continúa con custodia de la Gendarmería ya que denunció haber recibido varias amenazas de muerte.

En la misma línea, Yanina Zarzoso, la madre de Camila, contó que le tiene “miedo” a la policía y relató cómo se enteró del fallecimiento de su hija.”La mamá de Rocío Quagliarello me llamó a las tres de la mañana y me dijo que las chicas habían tenido un accidente. . Yo pensé que se había caído de la bicicleta. Entonces fui pensando en eso. Estaba enojada y estaba pensando en que la tenía que retar. Pero en el hospital me enteré de la peor noticia que me podrían haber dicho en mi vida”, recordó.

El juicio se inició el lunes con la elección del jurado popular que dentro de 10 días deberán definir si los policías imputados son culpables o no culpables de los delitos de “homicidio agravado por abuso de función como miembro de las fuerzas policiales calificado por el empleo de armas de fuego, y violación de los deberes de funcionario público”.

En los lineamientos de la acusación, el fiscal de juicio Mariano Sibuet dijo que los policías imputados cometieron un “acto atroz”, que actuaron de manera “inmotivada” y afirmó que las víctimas, “al verse rodeadas”, vivieron momentos de “terror, angustia y miedo”, por lo que le solicitó al jurado popular que “emitan un dictamen justo para hacer honor a la justicia”.


Aníbal Suárez y su auto

La denominada “masacre de San Miguel del Monte” ocurrió la madrugada del 20 de mayo de 2019, cuando efectivos de la comisaría local persiguieron a lo largo de la colectora de la ruta 3 a un Fiat 147 en el que viajaban cuatro adolescentes, tres de 13 años y uno de 14, junto a un joven de 22.

Los cinco chicos escuchaban música cuando los oficiales comenzaron a perseguirlos sin motivos y, de acuerdo a los registros de las cámaras de seguridad del municipio, a dispararles, ya que se observó a un efectivo en el lugar del acompañante de la patrulla, con medio cuerpo afuera y en actitud de disparo.

A raíz de ello, el auto en el que iban los jóvenes chocó contra un acoplado que estaba detenido en la ruta.

La causa se encuentra desdoblada y otros 19 policías bonaerenses irán a otro juicio -en este caso sin jurado popular- “por encubrimiento agravado, incumplimiento y violación de los deberes de funcionario público”, aunque todavía no fue estipulada una fecha para el comienzo de ese debate.


Leer noticias aquí:

09/05/23 - La Nación - "Masacre en San Miguel del Monte: un testigo dijo ante el jurado que policías extorsionaban y exigían pagos al conductor del vehículo" (acá

jueves, 11 de mayo de 2023

LA PLATA: Comenzó el juicio por la Masacre de San Miguel del Monte. "Murieron bajo una lluvia de balas", dijo la abogada del CELS

El lugar de la tragedia


Desde las primeras horas de este lunes, comenzó el juicio por la "Masacre de Monte", ocurrida el 20 de mayo del año 2019, donde cuatro jóvenes (tres de ellos menores de edad), perdieron la vida tras una persecución policial a balazos que los hizo impactar contra un camión. 

Los acusados por el homicidio son cuatro. En otro juicio se juzgarán a 33 más por encubrir la escena del crimen para desviar la responsabilidad de los aquí juzgados. El juicio, dirigido con firmeza por la jueza Carolina Crispiani, es en la sala A del edificio de 8 entre 56 y 57.

Esta es la crónica del día 1 del juicio por jurados más importante de violencia institucional de la Argentina hasta el momento. El CELS y la CPM están entre los querellantes institucionales, junto al fiscal Marian Sibuet. También están la abogada Dora Bernárdez y Ricardo Minoli por los familiares.



El lunes se llevó a cabo el voir dire (la selección de los jurados), luego se dio lugar a las excelentes instrucciones iniciales al jurado por la jueza Carolina Crispiani y, por último, las partes comenzaron con sus alegatos de apertura para plantear su teoría del caso. En el juicio está previsto que declaren alrededor de 31 testigos en diez jornadas.


La jueza Carolina Crispiani


ALEGATOS DE APERTURA


Como era lógico, los alegatos de apertura entregaron momentos de altísima intensidad. El más impactante fue que cuando la abogada Bárbara Juárez, del CELS, le dijo al jurado: "Murieron bajo una lluvia de balas por quienes nos tienen que proteger".

Ricardo Minoli, además de abogado, es el tío de Rocío Quagliarello, la única chica que sobrevivió de milagro. El letrado no pudo contener la emoción y rompió en llanto. ¿Cómo le pueden hacer esto a una chiquita de 13 años? 

El alegato de Dora Bernardez, que representa a las familias Domínguez y Suárez, fue igual de contundente. Describió cómo es la tranquila y despreocupada vida del pueblo de Monte y hundió la daga en las excusas policiales: "Inventaron una llamado del 911 por robo, cuando el que llamó fue nada más para quejarse del ladrido de un perro. Lo del robo es un invento".

Margarita Jarque, de la Comisión Provincial de la Memoria, le dijo al jurado: "Tenemos muchas expectativas puestas en ustedes y vamos a respetar lo que el jurado decida". 


Fiscal Mariano Sibuet

Pero le tocó al fiscal Mariano Sibuet desarrollar a fondo el caso contra el ex capitán de la policía bonaerense Rubén Alberto García y a los oficiales Leandro Ecilape, Manuel Monreal y Mariano Ibáñez. Todo fue presenciado por Rocío Quagliarello, quien tenía 13 años al momento del hecho y fue la única de los cinco amigos que sobrevivió a los balazos, la persecución y el choque.

En la apertura de los alegatos, la Fiscalía aseguró: "Finalmente miembros del jurado estamos llamados acá a determinar si vamos a permitir que estas personas que estaban vestidas de policía, inmotivadas y sin ningún tipo de razón hayan acabado con la vida de estos chicos. Voy a pedir que tomen muy en cuenta todos los hechos que se van a ventilar en este juicio para determinar para poder ejercer la justicia contra aquellos responsables de este homicidio y respondan por lo que hicieron".

“Acto atroz” y “terror, angustia y miedo” fueron las frases utilizadas por el fiscal de juicio de la denominada “Masacre de Monte”, en la que tres adolescentes de 13 y 14 años y un joven de 22 fueron asesinados durante una persecución policial en mayo del 2019 en la ciudad bonaerense de San Miguel del Monte. Las usó para describir el accionar de los cuatro uniformados imputados (“acto atroz”) y lo que vivieron las víctimas (“terror, angustia y miedo”), por lo que le solicitó al jurado popular que “emitan un dictamen justo para hacer honor a la justicia”.

“Lo que pasó fue un acto atroz que dio inicio la noche del 19 de mayo del 2019. Eran chicos normales, que tenían cercanía entre ellos y habitualidad”, aseguró el fiscal Sibuet ante el jurado popular, compuesto por 12 personas de la sociedad civil, y ante los cuatro acusados, quienes llegaron detenidos al debate y se sentaron detrás de sus abogados defensores.


Las víctimas

El representante del ministerio público reconstruyó el minuto a minuto de los hechos y recordó que Danilo Sansone (13) y Gonzalo Domínguez (14) se dirigieron aquella noche a la plaza principal de San Miguel del Monte, donde observaron que, a un conocido suyo, Aníbal Suárez (22), se le había “quedado” su Fiat 147.

Ante esa circunstancia, los adolescentes lo ayudaron a poner en marcha su vehículo y Aníbal les ofreció “ir a dar una vuelta” por el pueblo, situación a que Gonzalo y Danilo invitaron a Camila López (13) y Rocío (actualmente, de 17 años), a sumarse al viaje.

“Bordearon la avenida Costanera y se cruzaron de frente con el móvil en el que viajaban García y Ecilape. Inmediatamente, ese móvil da una vuelta en U y empieza a perseguir el auto”, relató el fiscal, que durante su alegato mostró una presentación de PowerPoint, la cual ilustró con imágenes de las víctimas y el mapa de la localidad de la provincia de Buenos Aires.

Tras ello, Sibuet continuó: “Los chicos, al ver que los seguían, se quisieron meter por la calle Río Negro. En ese momento, García y Ecilape se cruzan con otro móvil en el que viajaban Ibáñez y Monreal, donde tienen un breve intercambio y se acoplan a la persecución por otra calle para cortarles el paso”.

En dichas circunstancias, el fiscal afirmó que “a las 0.47 y sin mediar palabra” Monreal efectuó “al menos 4 disparos y uno de ellos impactó en la pierna izquierda de Gonzalo Domínguez”.

“Al verse rodeados, los chicos, con uno de ellos gritando de dolor por el impacto que había tenido, el terror, la angustia y el miedo se apoderó de ellos. Por eso quisieron salir de ahí por la ruta 3. Ambos móviles los persiguieron a alta velocidad. Durante el último tramo, García se asomó por la ventanilla y disparo 4 veces más contra el auto. La cantidad de disparos de arma de fuego, la velocidad hizo que el auto perdiera el control. Como consecuencia directa, murieron 4 de ellos”, consideró el representante del Ministerio Público.

Por último, Sibuet manifestó que el acto policial que causó las muertes de Gonzalo, Camila, Danilo y Aníbal fue “inmotivado” y le habló directamente al jurado popular: “¿Vamos a permitir justificar la perdida de estos chicos por una acción criminal? Les voy a pedir que emitan un dictamen justo para hacer honor a la justicia. Para que aquellos responsables de estos homicidios, respondan por la acción criminal que hicieron”.

ALEGATO DEL CELS

Luego de Sibuet, tomó la palabra abogada Bárbara Juárez representando al Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), organización que se presentó como querellante institucional en el juicio. Su alegato fue notable. Describió que la muerte de los cuatro chicos se dio “en medio de una lluvia de balas” e indicó que los cuatro agentes imputados “deshonraron a la institución policial”.


Bárbara Juárez, del CELS

“Las pruebas les van a demostrar que todos son autores del asesinato. No solamente quienes disparaban. Las pruebas van a demostrar que para García y Monreal disparen, necesitaban que sus choferes los pusieran en posición de tiro. Esto no es un juicio contra la institución policial. Son cuatro policías que cometieron un crimen gravísimo”, insistió Juárez.

Bárbara Juárez quien representa al CELS también dijo que "cuatro policías que no estaban autorizados a disparar, lo hicieron y terminaron con la vida de los cuatro chicos y que las pruebas van a llevar a la conclusión de que son los policías aquí acusados los responsables de esta tragedia".

En ese sentido, Juárez retomó lo afirmado por el fiscal y se detuvo para aclarar que "las víctimas no eran sospechosas de ningún delito" y que los policías "no tenían ningún motivo legal para querer frenar el auto en el que se trasladaban las víctimas". Asimismo, aclaró que no hubo "ninguna fuga, sino que fue una verdadera emboscada", al argumentar que "los persiguieron, les dispararon y los dejaron sin ninguna escapatoria". También, agregó las maniobras de los policías para desligar su responsabilidad con la muerte de los jóvenes.

Sobre el alcohol en sangre que tenía Aníbal Suárez, la representante del CELS, expresó: "Es importante que ustedes no pierdan el foco de la cuestión, si no hubiesen perseguido y disparado estos oficiales, hoy no estaríamos acá. Al final de este juicio vamos a pedirles que los declaren culpables por el delito de homicidio agravado por haber abusado de su función de policía y por intento de asesinato".


Rocío junto a su madre

Por su parte, la defensa de los policías Monreal, Ibañez y García, encabezada por el abogado Guillermo Baqué, endilgó la responsabilidad de los hechos a Aníbal Suárez, a quien se acusó de manejar en estado de ebriedad, de huir de la policía tras conducir en zigzag, a la vez que manifestó que ese joven “también emborrachó a los adolescentes”.


El defensor

“Estos chicos fueron víctimas de Aníbal Suárez. Los chicos estaban arriba de un auto de una persona que no conocían. Tenía 3,26 gramos de alcohol por litro de sangre. ¿Ustedes saben qué produce eso? Un coma alcohólico. Ecilape y García divisan a varios NN por el vehículo y vieron que el auto venía zigzagueando y luego se dio a la fuga”, argumentó Baqué.


Los acusados

Leer noticias aquí:

08/05/23 - El día - "Arrancó en La Plata el juicio por la masacre de Monte: "Murieron en medio de una lluvia de balas", dijo la abogada del CELS" (acá)

08/05/23 - Infobae - "Comenzó el juicio contra cuatro policías por la Masacre de Monte: “Deben tomar este caso como un asesinato de niños inocentes”" (acá

09/05/23 - Infobae - "Para el fiscal de la Masacre de Monte, los policías cometieron un “acto atroz” y las víctimas vivieron momentos “terror”" (acá

sábado, 4 de marzo de 2023

QUILMES GATILLO FÁCIL: Jurado popular declaró culpable de homicidio agravado a policía del grupo Halcón por matar por la espalda a un pibe de 17 años

Ayer culminó otro juicio por jurados en Quilmes, con la condena al policía bonaerense Brian Darío Montes, integrante del Grupo Halcón, por el homicidio agravado de Fabián Enrique, adolescente de 17 años. El policía le disparó siete veces y le pegó tres tiros por la espalda al joven, ante un presunto intento de robo que nunca se pudo acreditar.

Las audiencias se desarrollaron en el Tribunal Oral Criminal N° 1 de Quilmes a cargo del juez Fernando Celesia, ubicado en Yrigoyen 475.

Data Judicial informó desde el lugar

Los hechos indican que el el 6 de febrero de 2018 el policía bonaerense Montes disparó al menos siete veces contra dos adolescentes en en inmediaciones de la Villa Los Eucaliptus, un barrio de Quilmes. Tres de los disparos impactaron en el cuerpo de Fabián de 17 años, dos en la espalda y una en la parte posterior de la pierna.

Fabián Ezequiel Enrique, víctima de 17 años

Montes se escapó. Reapareció en su dependencia al día siguiente con su arma reglamentaria con todos los cartuchos. Allí le dio su versión a sus superiores. Les dijo que había intentado resistirse a que le robaran con armas mientras esperaba a que cambie un semáforo de Avenida La Plata y Jujuy a bordo de un Volkswagen Polo color azul. Sin embargo en el lugar sólo se encontraron siete vainas servidas de su arma reglamentaria, ya que los chicos no estaban armados.

Cabe remarcar que Montes fue detenido poco después del hecho, más tarde consiguió el beneficio de la prisión domiciliaria, y al momento del juicio se encontraba excarcelado. 

La teoría de la fiscalía desechó en un primer momento ir por el homicidio agravado por el abuso de la función policial, puesto que Montes iba vestido de policía a trabajar en un adicional. Sin embargo, tenía escasos elementos para pelear la condena. 

Ni la defensa ni la fiscalía pudieron pudieron ubicar al segundo adolescente para confirmar la teoría del robo. Pero la acusación también tenía un problema importante: los peritos de Gendarmería declararon que las trayectorias de las balas fueron de abajo hacia arriba y que dos proyectiles extraídos a la víctima no los pudieron cotejar con el arma policial. ¿Por qué? Pues por lo deformados que estaban al pegar contra algo contundente. ¿La víctima? ¿Alguno de los huesos? No. Eso, sumado a la trayectoria concluiría en que habían dado contra Enrique por un rebote.

La causa se encaminaba entonces a un exceso en la legítima defensa, con pena menor (culposa).




Pero a último momento, el policía decidió declarar. La fiscal Attarian Mena fue implacable en su contraexamen y allí quedó claro que la teoría del robo armado era insostenible.  

El acsuado fue literalmente puesto contra las cuerdas por la fiscal. Ella puso en evidencia que luego del hecho fue a trabajar y recién se presentó al día siguiente, con el arma con el cargador completo. La solidez de su declaración empezó a tambalear cuando dijo que el adolescente lo apunto, le gatilló y entonces él dijo cuatro veces ¡alto policía! hasta disparar. La fiscal le preguntó que si eso fue así, ¿cómo era posible que el pibe tuviera tres tiros por la espalda? El silencio del acusado lo decía todo. 

Lo mismo cuando le preguntó porqué no había ido con su arma recargada, ya que el reglamento le exigía llevar el arma como estaba para saber cuántos disparos había hecho. Nuevamente, silencio profundo.

Irónicamente también dijo que Fabián le pegó en la cabeza y lo dejó en estado de shock. Muchos frentes abiertos y pregunta sin respuestas.

En su alegato, la fiscal pidió que declaren culpable a Montes por "homicidio agravado por el uso de arma de fuego" o también por "exceso en la legítima defensa". Cabe destacar que el juez le había negado la posibilidad de incluir en las instrucciones el "homicidio culposo".

 

La fiscal  Ángeles Attarian Mena

Luego fue el turno del particular damnificado. Así, los jurados debieron escuchar el pedido de homicvidio agravado del art 80 del CP que realizó la abogada María del Carmen Verdú, titular de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), que representó a la familia de la víctima, y que insistió en que el joven Fabián Enrique estaba desarmado al momento en que recibió los disparos y que fue víctima de “gatillo fácil”. Por eso pidió la condena por "homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por su condición de miembro de una fuerza de seguridad".


María del Carmen Verdú, por la víctima

El último alegato que escucharon los integrantes del jurado, fue el del abogado Jorge Scacciaferro, que representó al policía Montes. El letrado insistió ante los doce vecinos que su defendido no era culpable de la muerte del adolescente al haber actuado en legítima defensa. Sin embargo, también propuso que de encontrarlo culpable se inclinaran por penas menores como “homicidio culposo” (involuntario) o “exceso en la legítima defensa”, aunque no pudo explotar o sacarle brillo al rebote de los proyectiles.

Posteriormente el doctor Celesia le explicó al imputado Montes que tenía la posibilidad de expresar unas últimas palabras. Para muchos, ahí derrapó o terminó de embarrar su situación.

Montes no dudó y recordó, con gran énfasis: "la víctima no era un chico, era un delincuente que me vino a robar y me defendí. Era un pibe chorro". Además indicó, lejos del arrepentimiento por haber matado a alguien, que la fiscal y la COOREPI lo querían condenar porque buscaban condenar a los policías como trofeos en su carrera. Gente presente en la sala del debate caracterizó su intervención como soberbia y desafiante, además de absolutamente innecesaria.


El condenado Montes

Finalmente, el juez Celesia con precisión y claridad explicó a los jurados las variables de veredicto que se podían dar y pasaron a deliberar. Por algo más de una hora analizaron las pruebas y pasadas las 16.15 el presidente leyó el resolutorio de "Culpable" por el delito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego". Es decir, ni perpetua, ni culposo. Homicidio doloso con arma de fuego. 

Lo que ahora viene es la cesura, el miércoles próximo, cuando el juez Celesia junto con la fiscal de Juicio Attarian Mena, la abogada de CORREPI, Verdú, y el letrado Scacciaferro, tendrán una audiencia en la que se resolverá la pena que deberá cumplir el policía del Grupo Halcón, Brian Darío Montes. Por el delito cometido, a Montes podría caberle una pena de entre 10 y 30 años de cárcel.

Leer noticias aquí:

- Grupo La Provincia" (4/3/23): "Declaran culpable a policía que mató a un adolescente a balazos en Quilmes" (ver)

04/03/23 - Juicio por Jurados en Quilmes: declararon culpable a ex miembro del Grupo Halcón que mató adolescente en Quilmes Oeste (ver)

03/03/23 - En el Juicio por Jurados hallaron “culpable” al policía por la muerte de un joven en Quilmes Oeste (ver)

28/02/23 - Nuevo juicio por Gatillo Fácil (ver)

03/05/18 - Un policía mató a un chico por la espalda: no es legítima defensa, es homicidio (ver)