sábado, 4 de junio de 2016

Análisis del diario La Nación respecto de un juicio por jurados bonaerense

Tras presenciar un juicio por jurados en San Isidro, provincia de Buenos Aires, el periodista del diario La Nación Alejandro Sangenis publicó una interesante nota volcando sus reflexiones.

Es para resaltar una de las primeras impresiones relatadas: "se abre una puerta del fondo de la sala y entra la jueza [María Coelho] al recinto, como una persona más, con simpleza en su paso y vestimenta. Nadie la anuncia ni ordena ponernos de pie"; y continúa: "Ahora sí, se escucha la tradicional orden 'Todos de pie' de boca de la propia jueza. Entran 18 ciudadanos... Todos ellos han sido citados por la Justicia para que impartan un veredicto. Serán los principales actores de este juicio oral con fallo por jurado y por eso cada vez que entren o salgan habrá que rendirles homenaje poniéndonos de pie... Debemos tomar conciencia de que podríamos ser uno de ellos".

"Los 18 [12 titulares y 6 suplentes] se sientan y por varias horas estarán en esa posición casi de total quietud, atentos y expectantes a lo que suceda a no más de dos metros de sus ojos. Ellos serán jueces por un día. Dictarán el veredicto: culpable o inocente", relata el observador y concluye contundente:

"No se podrán quejar de 'la justicia argentina', al menos en este caso"

Finalmente relata los momentos conclusivos del juicio, al describir que tras escuchar los alegatos de las partes y recibir las profundas instrucciones de la jueza (cuya definición fue advertida por el cronista como un "paso importantísimo") "los seis miembros suplentes del jurado son liberados de la obligación de estar presentes en el juicio, mientras que los 12 restantes entran en la sala de deliberaciones para llegar a un veredicto. Es el momento de mayor tensión y expectativa".

Cuando se anuncia que el jurado ha arribado a un veredicto "entran en la sala despacio y no toman contacto visual con los presentes, más bien sus cabezas están observando sus asientos y el camino por recorrer hasta sus sillas. Intuimos gestos que manifiestan el peso de la responsabilidad de la decisión que ya han tomado".

"El joven presidente del jurado se calza sus anteojos, lee y declara que por 11 votos han encontrado al detenido culpable de homicidio simple.

Sin mayores comentarios la jueza pacta un día con la fiscalía y el defensor para dilucidar la pena. La magistrada ordena la desconcentración y su equipo -de gran eficiencia y humanidad- despeja la sala.

No hay ningún tipo de expresión disonante o elevada de parte de los presentes.

En cinco minutos el recinto quedó vacío luego de que estos 12 ciudadanos hayan sido jueces por un día. A estar atentos, la justicia está llamando a nuestras puertas".


Se recomienda leer la nota, en el siguiente enlace:

- La Nación (03/06/16): Análisis de un juicio por jurados desde la comunicación no verbal [Ver]