viernes, 15 de septiembre de 2017

La Matanza: Veredicto unánime por homicidio a la Banda de Los Mercenarios. Luego hubo Sushi

Medianoche del sábado en Isidro Casanovas. O Casanova City. Más precisamente en el célebre boliche Jesse James. Disco baby disco, on a Saturday night.....




Revienta la pista de adolescentes danzando frenéticamente al ritmo del reggaetón de un tal Cosculluelas, alias "El Príncipe". Un dolape portorriqueño de cancionejas insufribles que embotan las mentes de nuestra juventud maravillosa. Para eso nos quedamos mil veces con Latino Solanas.



Cosculluelas
Latino Solanas, por siempre

El Chanchi venía manejando su Gol blanco sin saber que eran sus últimos minutos. No se acreditó en el juicio que el Chanchi perteneciera a banda rival alguna, pero lo cierto es que la Banda de Los Mercenarios, al verlo pasar, decidió mandarlo al camposanto de una. Así nomás, por que sí. Caricias del conurbano, le dicen....

“¡Eh Chanchi, gatooooo!” fue lo que gritaron los cuatro malvivientes -uno de ellos menor y prófugo alias Chucky Chaca- el fatídico 19 de julio de 2015. Estaban en las inmediaciones de la rotonda de la 700 de Ciudad Evita. De pronto, seis detonaciones de 9 mm estallan en la noche. Tres impactan en el Chanchi. Otros tres pegaron en el auto. Se secuestraron las 6 vainas servidas.

¿Había testigos? A roletes. El problema era que los que vieron la situación temían declarar, pues “Los Mercenarios” tenían su apodo bien ganado y nadie quería vérselas con ellos.

Sin embargo, el único testigo que se animó a acercarse hasta el juicio -un verdadero héroe cívico- fue lo suficientemente claro como para convencer a los 12 jurados, quienes no vacilaron en hacer caer todo el peso de la ley contra los tres acusados.

Por su parte, los abogados de la defensa Fornaro, Casalla y Pigner intentaron demostrar que Lizarraga, Maidana y Pereyra ese día se encontraban en realidad en el famoso boliche matancero
“Jesse James”, festejando la previa al día del amigo al ritmo de “Coscullela” una “alta banda internacional que nadie en el barrio se podía perder” según la palabra de uno de los testigos de la defensa (que no eran de los mejores testigos en plaza, convengamos).



El jurado no compró esta teoría. El único testigo de la fiscalía los ubicó bien lejos de allí y en la escena del crimen. Eso bastó, en nuestro sistema de libertad probatoria. Pero el jurado tampoco consideró la hipótesis fiscal de que el homicidio haya sido premeditado por los tres intervinientes, delito que hubiera costado prisión perpetua a los acusados. El jurado consideró “a los imputados culpables del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego”.

El juicio fue presidido por el Juez Matías Deane, miembro de la AAJJ, y la acusación estuvo en cabeza del fiscal matancero Miguel Froncillo, ambos de remarcable actuación.

El Dr. Alberto Fornaro, abogado de Lucas Lizarraga, expresó que “pese a la decisión que adoptó el jurado, el sistema es un éxito y tuvo un gran funcionamiento.”. “Que la decisión la tomen 12 pares, es lo mejor que le puede pasar a un imputado” agregó el letrado.

Dr Alberto Fornaro

Luego de las exhaustivas dos jornadas de debate y la ardua deliberación, uno de los miembros del jurado, dueño de un local de Sushi, invitó a cenar a todos sus compañeros para celebrar que se había hecho justicia, al mejor estilo japonés. Arigato.