viernes, 27 de abril de 2018

AZUL: culpable por portación ilegítima de arma de fuego tras pelea de vecinos a los tiros

Corría el frío invierno de 2017 en Azul. Enzo Alan Acevedo y Carlos Alberto Romero llevaron hasta límites intolerables su eterna rivalidad como vecinos. Peleas absurdas que, a esta altura del partido, a nadie le interesan. A nadie le importan si estuvieron motivadas por disputas por mujeres, fútbol, plata, la grieta entre K y anti K, etc.

En el pasado ya se habían peleado varias veces. Una vez, salieron a la vereda y se tomaron a golpes de puño ante la mirada de todos los vecinos. El resultado de ese combate arrojó a Acevedo como claro ganador: lo molió a golpes y lo dejó tendido en el suelo. 


Pero este gélido día de julio a las 19 hs, Romero decidió cortar por lo sano. Volvieron las provocaciones, el ida y vuelta de insultos y la invitación a pelear. Es fácil imaginarse lo que se le cruzó por la cabeza a Romero: voy a la lona otra vez por toda la cuenta.

Never again. Never more. Nevermind, Kurt. Agarró una escopeta (que tenía de manera ilegal y sin papeles) y, desde unos 20 mts de distancia, le pegó un tiro en la parte baja de la pierna a Acevedo. Punto final. Las lesiones resultaron ser de carácter leve.


Los fiscales lo detuvieron por tentativa de homicidio. Llegó preso al debate. La fiscal Laura Margaretic lo acusó por dos hechos: Hecho I tentativa de homicidio y como delito menor incluido a las lesiones leves; y como Hecho II a la portación ilegal de arma de uso civil. 

Fiscal Laura Margaretic

La defensa alegó que Romero se defendió ante un rival de gran contextura física y ante el cual no tenía ninguna posibilidad. Por eso pidió al jurado la absolución.

El Juez Joaquín Duba instruyó al jurado sobre todas estas opciones. Tras una larga deliberación, el jurado decidió declrara no culpable a Romero por el Hecho I (en cualquiera de sus opciones) y lo declaró culpable por unanimidad del Hecho II.

Juez Joaquín Duba
Allí mismo se hizo la cesura del debate y el juez le aplicó la pena de un año de prisión, que quedó compurgada con el tiempo sufrido en prisión preventiva. El acusado recuperó su libertad tras la decisión del juez.