jueves, 21 de junio de 2018

SAN MARTÍN: Carnaval sangriento en el Barrio Loyola. Culpable de homicidio

Corrían los Carnavales del año 2014 en el Barrio Loyola, Villa Zagala de San Martín. Un barrio de por sí pesadísimo del conurbano bonaerense. Hay que ser muy guapo para poner un pie en el Loyola, así que imagínense visitarlo en un Carnaval regado con Jarra Loca.. Cerremos por un instante los ojos, aspiremos profundamente y sintamos la atmósfera impregnada de volutas de humo azulado provenientes -quién lo duda- de la mejor flor de la planta más dulce. 

Pero no. Mejor no hablar de ciertas cosas. Luca not dead. Vayamos al grano y hablemos de cómo el Gordo Pini ultimó de un cuchillazo a Cristian Paredes mientras repicaban las tumbadoras y los redoblantes.



El Carnaval se desarrollaba en el playón de estacionamiento del barrio (😱😱😱😱😱). Competían por el trofeo a la mejor murga los locales "Los Funebreros de San Martín" contra los visitantes, "Los Chiflados de Vicente López"

Estos verdaderos Húsares de Momo, tal cual nos ilustra el gran oriental Jaime Roos, estaban enajenados y endiablados como en todo Carnaval que se precie de tal. Pero no hubo Brindis por Pierrot, ni Despedida del Gran Tuleque, ni una canción para La Colombina. Todo terminó muy, pero muy mal para los Reyes del Tablado.

El difunto Cristian Paredes venía de Vicente López con su murga calamar de Los Chiflados. La recepción en el Barrio Loyola no fue la mejor para él. Apenas entró, le chorearon la mochila. Para qué. Los testigos del juicio dijeron que, previo al desenlace fatal, Paredes se agarró a trompadas con no menos de cinco o seis asistentes a esta tumultuosa fiesta pagana. 

Los Chiflados de Vicente López. Mamita.

A todos encaraba, se les iba de manos y les decía "dame la mochila". ¡Qué iluso! Era una búsqueda a ciegas y de imposible resultado positivo. La mochila ya había sido. Era historia cerrada. Por último, Paredes lo encaró al Gordo Pini (el acusado Ángel Antonio González). El Gordo Pini no pertenecía a ninguna murga. Simplemente estaba presenciando el desfile de este particular Sambódromo Funebrero.

Paredes lo encaró fieramente para pelear. Se acreditó que hubo un forcejeo, el Gordo sacó un cuchillo y de un solo estiletazo lo mandó al otro mundo. Esta fue la controversia precisa entre los dos experimentados litigantes que tuvo el debate. El fiscal Edgardo Ledesma sostuvo que Paredes no tenía arma alguna. El defensor oficial Santiago Reil, por el contrario, argumentó que el Gordo Pini se defendió de una agresión ilegítima. Esto se evidenciaba por las varias lesiones menores que la víctima tenía en sus antebrazos y por las agresiones anteriores.

Defensor oficial Santiago Reil, de gran desempeño.

El jurado fue instruido por el juez Marcelo Machado acerca de tres opciones de veredicto: culpable de homicidio simple, culpable por exceso en la legítima defensa y no culpable.

Tras una hora y media de deliberación, el jurado declaró culpable a González de homicidio simple por 10 votos contra 2.