sábado, 13 de julio de 2019

SAN MARTÍN: No culpable por no probarse la autoría en un caso de "motochorros"

En un juicio por jurados en San Martín, un hombre acusado de dos robos con arma de fuego y de haber dejado parapléjico a un joven fue declarado no culpable. Hubo dudas muy serias sobre su autoría y los reconocimientos que le efectuaron.


El tribunal de jurados fue presidido por el juez Aníbal Bellagio y la acusación recayó en la fiscal María Fernanda Billone.

Durante una tarde de 2016, dos "motochorros" intentaron robarle la moto a Walter Miguens. Uno de ellos, con casco rojo, conducía la moto y el otro, sin casco, se bajó y encaró a la víctima violentamente, arma en mano. No pudieron llevarse la moto, pero sí el casco blanco con visera negra de Miguens.

El hecho fue registrado por cámaras de seguridad.

Minutos más tarde, a unas veinte cuadras del hecho anterior, un joven de veinticuatro años llamado Damián Godoy también fue abordado por dos "motochorros": quien conducía tenía casco rojo y quien oficiaba de acompañante un casco blanco con visera negra.

Al percatarse del ataque, Godoy intentó escapar. Sus agresores interrumpieron la huida de un disparo en la espalda y, con ello, consiguieron llevarse la moto.

Godoy logró salvar su vida de milagro, pero producto de ese disparo, que impactó en su columna vertebral, quedó parapléjjico.

Este segundo hecho no fue registrado por cámaras, pero la huida de los dos agresores -ahora en sendas motos- fue registrada por una cámara de seguridad ubicada en la esquina del lugar del delito.

Meses después, mediante averiguaciones, la policía identificó a Paz como uno de los posibles agresores, quien luego fue reconocido por Miguens como el sujeto que se había bajado de la moto sin casco y arma en mano, llevándose -y colocándose- su casco blanco con visera negra.

Durante el juicio, la fiscal Billone intentó probar que Paz era uno de los autores de ambos robos. Su línea argumental era sólida:
  • Paz había sido identificado por la primera víctima, por lo que se encontraba probada su participación en el primer hecho.
  • A la vez, las cámaras de seguridad demostraban que los autores del segundo hecho eran los mismos que en el primero.
Debido a ello, acusó por dos hechos de robo con arma de fuego y un hecho de tentativa de homicidio criminis causae -esto es, perpetrado para lograr la consumación de otro delito-.

La defensa, en tanto, negó desde un primer momento la autoría. Sostuvo que Paz no había participado de esos robos y que no era más que un "perejil", a quien la policía intentaba responsabilizar porque el hecho había adquirido notoriedad pública y no se habían identificado a los verdaderos autores.

Logró probar su caso con solidez y sembrar en el jurado la duda razonable:
  • El policía que había efectuado las averiguaciones que dieran con Paz no pudo dar detalles al respecto. Se limitó a decir que muchos vecinos lo señalaban como uno de los autores, pero admitió que no sabía quiénes eran esos vecinos pues no querían identificarse por temor -práctica policial tan vieja y arraigada como precaria y carente de confiabilidad-.
  • Si bien Miguens lo había reconocido en una fila de personas, durante el juicio puso en duda el mismo. Además, reconoció ante el jurado haber dicho, en su primera declaración, que en caso de ver a sus agresores no podría reconocerlos.
  • Para colmo, el policía que había realizado aquellas averiguaciones relató que había obtenido fotos de los sospechosos a través de la red social Facebook, y a preguntas de la defensa, no pudo negar si se las había mostrado a Miguens antes del reconocimiento.
Así, logró establecer un considerable estado de duda razonable en torno a la fiabilidad de ese reconocimiento.

Desacreditado ese acto, y con ello la participación de Paz en el primer hecho, ningún elemento podía ya sostener su participación en el segundo hecho.

La defensa pidió, así, que su asistido fuera declarado "no culpable"

Tras las instrucciones del juez Bellagio y de una prolongada deliberación, el jurado declaró al acusado "no culpable".