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jueves, 30 de junio de 2022

ZÁRATE-CAMPANA: el jurado declara no culpable a obrero que actuó en legítima defensa de un tercero

Hoy terminó otro juicio por jurados en Zárate-Campana y, para no desentonar de los últimos cinco juicios por jurados, otra vez terminó en un veredicto de no culpabilidad. El debate estuvo a cargo del juez Daniel Rópolo.

Juez Daniel Rópolo

Los defensores oficiales Flavio Aguila y Fabián Florentín se anotaron otra victoria. En un juicio en el que tanto víctimas como acusado eran de nacionalidad paraguaya, pudieron lograr que su defendido César Doprado saliera caminando de la sala, como un hombre libre.

Se enfrentaron Aversio Sosa (el muerto) y su hermano Francisco Sosa vs los hermanos Juan y César Doprado.

¿Los hechos? En el medio de una fiesta el 12 de enero de 2020 -con todos en avanzadísimo estado de ebriedad- se habrían agarrado a cuchillazos. Era un cumpleaños y el caos se desató a las 4 de la mañana. 
¿Motivo? Discusión va, empujones vienen y uno de ellos le orinó la puerta de la casa del otro. 

No hubo retorno. Se desató el pandemónium. Se agarraron a trompadas en un patio, luego en una zanja, casi lo ahorcan a César Doprado. 

Aversio agarró un adoquín y se lo partió en la cabeza a Juan. Lo dejó groggy y fue a ultimarlo.  Y es allí que el acusado César Doprado saca un cuchillo en defensa de su hermano y le tira varios puntazos a Aversio Sosa. Uno de esos facazos fue mortal.

La eficaz estrategia defensiva fue que el acusado, un humilde obrero de la construcción, solo atinó a salir a defender a su amigo, al que le estaban dando una tunda fenomenal. La historia de una pelea y de la lógica defensa del compañero fue acreditada con fotos que mostró la defensa. Allí se vio en su plenitud la agresión ilegítima y la justificación: no había lugar del cuerpo en donde no tuviera moretones. Eso fue crucial para que el jurado lo hallase no culpable.

Pero la prueba clave fue un testigo aportado por la defensa, que dio cuenta que los hermanos Aversio y Francisco estaban también armados con cuchillos.

Y también fue clave otro dato. Francisco Sosa, el hermano del muerto, no convenció a nadie.


Fiscal Martín Zocca.

La fiscalía, a cargo del laborioso Martín Zocca, sumó una decepción más. Trascendió que mucho tuvo que ver una práctica ya reiterada, como es la deficitaria investigación penal preparatoria. Los casos comienzan a perderlos allí, ya que las pruebas no son recolectadas, o los son parcialmente, y en juicio ya es imposible remontarlo. La credibilidad del testigo principal era muy baja.

Estaba la opción de exceso en la legítima defensa, pero el jurado la descartó.