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viernes, 12 de agosto de 2022

SAN MARTÍN: El jurado declaró no culpable por legítima defensa al “KIKE”, acusado de matar al “CHOLITO”.


Qué estampa, qué jugador....
Defensor oficial Fernando Lagares


Concluyó un nuevo juicio popular en el Departamento Judicial de San Martín, donde el jurado dictaminó la no culpabilidad por legítima defensa de Jorge Alberto Aguilar, alias “KIKE” en orden al delito de homicidio simple.

La Sala A del Edificio Central de Tribunales de San Martín fue testigo de otra clase de litigación adversarial de las partes. La acusación estuvo en cabeza de la experimentada fiscal Mónica Carreira. La defensa privada abandonó el caso días antes del juicio y tomó el caso el defensor oficial Fernando L. Lagares.  

El juez fue Raúl A. Luchelli Ramos.

LA ACUSACIÓN

La causa comenzó en 2018. La fría letra de la requisitoria decía que el : “El día 1 de abril de 2018, siendo aproximadamente las 23:30 hs., KIKE y sus amigues estaban tomando vaya a saber qué cosa en la vereda de la calle Echeverría 2959, entre Las Heras e Ituzaingó, de la localidad de Villa Maipú, Partido de San Martín. Por cuestiones que se desconocen, cayó a la escena con intenciones moi agresivas el CHOLITO Pacheco. Lo empezó a correr al KIKE por los pasillos de la villa y se trenzaron en lucha. Allí es donde el KIKE le mete un puntazo y el CHOLITO la queda definitivamente en óbito cúbito-dorsal”. Es decir, murió.


EL JUICIO

El  “Kike” es un joven que, luego de perder su trabajo de cocinero, quedó en situación de calle. Solía vivir en un pasillo de ingreso a distintas casas tipo PH, se quedaba ahí y sólo accedía, cada tanto, a alguna de las viviendas de un familiar para higienizarse.

En la media noche del día trágico, el “Kike” estaba en la puerta de acceso al pasillo que hacía las veces de hogar, junto con tres amigos,  tomado unas cervezas.

En ese momento, abordo de su bicicleta, aparece el “Cholito” (Rodrigo Pacheco) amenazante y de muy malas maneras. Kike lo ve y fue como si hubiera visto al Yeti o a una yarará-cuzú y sale rajando. Ingresó inmediatamente al pasillo y ahí mismo comenzó el tole tole, los gritos e insultos, describiendo los testigos del caso ver salir corriendo del pasillo a Kike, con cuchillo (tipo cocina). 

Mientras tanto, el Cholito quedó tirado en su interior con una herida en su pecho, producida por una arma blanca que perforó su corazón. Esa herida le provocó su muerte por desangrado pocos minutos después en el nosocomio.

A lo largo de las dos jornadas que duró el juicio, el jurado pudo escuchar atentamente no sólo a los distintos testigos del caso, sino que también fue el propio “Kike” quien dio su versión del evento.

Ningún testigo pudo ver precisamente qué fue lo que pasó esa noche en el interior del oscuro pasillo.

Los jurados también escucharon cómo el día anterior a la muerte,  mientras “Kike” se encontraba  intentando salir adelante en la vida juntando cartones, pasó por la casa de “Cholito”, quien no sólo lo echó del lugar a “Kike”, sino que además lo maltrató al punto tal de golpearlo en la cabeza con una tijera de gran tamaño  (tipo jardinero). Ese tijeretazo le dejó un profundo corte en la testa a Kike.

El encono del “Cholito” con el “Kike” no era nuevo. Y no iba a quedar ahí. Se imponía una segunda temporada, cuyo desenlace sería funesto. Y así fue. Se veía venir.

El hábil defensor oficial Lagares pudo demostrar que Cholito no tenía ninguna autorización para ingresar en el pasillo donde Kike vivía. Era su lugar, su casa, el sitio en donde sobrevivía. Demostró así que Cholito cruzó la puerta de ingreso -sin orden judicial de allanamiento de un juez- con un único motivo: “atacar Kike”.

Kike dio claras precisiones de cómo su agresor entró al pasillo cuchillo en mano, con afán de ataque. Su única alternativa fue defenderse, trabarse en lucha y pelear por su vida.

Frente a este cuadro y, tras una ardua deliberación de varias horas, el jurado encontró a “Kike” no culpable por no haberse probado más allá de toda duda razonable su culpabilidad.