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viernes, 4 de noviembre de 2022

AVELLANEDA-LANÚS: No culpable para un hombre inocente de un homicidio. Quedó libre gracias a la defensa pública

Facundo Urquiza, ya libre y de blanco, posa
junto al equipo de la defensa oficial


Por decisión unánime de un jurado popular de Avellaneda-Lanús, un joven llamado Facundo Urquiza fue declarado no culpable por el delito de homicidio simple. Estaba preso hacía un año y recuperó en el acto su libertad. Fue excepcional el trabajo en equipo de litigación y preparación del caso de la defensa pública.

Además, hubo una decisiva intervención del juez Raúl Sequeiros en las instrucciones y opciones de veredicto.

A Urquiza se lo acusaba del delito de homicidio simple, por un hecho cometido el día 17 de febrero del año 2021 en la localidad de Lanús.


Juez Raúl Sequeiros


LOS HECHOS

El 17 de febrero de 2021, alrededor de las 19 horas, en las zona de la Plaza General Madariaga de la localidad de Lanús, Urquiza estaba  con su hijo de un año y medio. Allí fue abordado por otro hombre armado de nombre Carlos Miranda. El caco lo amenazó con un cuchillo y le robó el celular. Literalmente se les tiró encima a él y al niño. 

Facundo Urquiza reaccionó y, con el afán de repeler tal accionar y proteger a su hijo, comenzó a correrlo. Se trenzaron en una descomunal pelea y revoleo de piedras que terminó a unas cuadras. 

Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina. Y terminó todo muy mal, de manera trágica. La cosa es que a unas cuadras de la plaza mencionada, en la puerta de Villa Sapito, la piedra que arroja Urquiza impacta sobre la cabeza del ladrón, el cual cae tendido al suelo. Final trágico.


¿Qué más? Los más grandes

A partir de allí se desencadena el nexo causal en una serie alocada de sucesos. La víctima Miranda fue hospitalizada y lograron estabilizarla, pero muere de COVID en el Fiorito once días después. Más precisamente el 28 de febrero del 2021. Había entrado ya con COVID.

El fiscal no dudó y lo acusó de homicidio, ya que Facundo Urquiza, además del piedrazo, le dio una tremenda tunda ya en el piso. Golpes, piñas y patadas en el cuerpo y la cabeza. Todo filmado.

La defensa oficial, en cambio, logró demostrar que ni la reyerta ni el piedrazo le causaron la muerte, sino el COVID y un antecedente neurológico preexistente en la víctima. Por supuesto, amén de que Facundo García se defendió de un robo a mano armada y a cara descubierta.


Todo el juicio estuvo marcado por esta incógnita: ¿cuál fue la verdadera causa de muerte; la piedra o el coronavirus?

Había que atribuir el resultado muerte a una causa específica


No llame

Llame ya a 007


La acusación estuvo a cargo del fiscal Héctor Toneguzzo. Por la defensa pública estuvo el dream team conformado por los defensores oficiales Carlos Catalano, Enrique Bonomi y Ana C. D´Ambrosio; los secretarios Verónica Estasune, Tomás Camilletti y Facundo Vergniaud.

La teoría del caso de la defensa era simple. Por un lado, la ausencia de intención de dar muerte por parte de Urquiza. Por otro, la imposibilidad de atribuir el fallecimiento a los golpes que le surtió Urquiza. En un comienzo, ante lo confuso de los hechos, la defensa se ubicó en negar tajantemente el homicidio simple e inclinarse más bien al preterintencional.


Los tres defensores oficiales

Tras los alegatos de apertura comenzó la producción de prueba. Hubo de todo: testigos, contras, material audiovisual, apoyo gráfico, etc. Fueron determinantes dos momentos:

En primer lugar la declaración testimonial prestada por un perito experto en neurología, el cual fue convocado al evento por la defensa. El perito dictaminó con certeza que las lesiones ocasionadas por el piedrazo arrojado a la víctima, así como también las patadas propinadas, nunca pudieron ser la causa determinante del fallecimiento de la víctima. ¿Por qué? 

Porque al ingresar a la guardia hospitalaria, el traumatismo encéfalo craneano resultaba ser de leve entidad. Lo atendieron enseguida de manera adecuada y se recuperó bien. El problema fue el virus originado en Wuhan (China) que arrasó al planeta.


Un dentista por ahí...


Las complicaciones surgieron durante la estadía en el nosocomio. Había dos hipótesis plausibles: podrían ser la muerte por COVID positivo -con el cual la víctima había ingresado-, sino también a causa de una infección hospitalaria. Nada tenían que ver los golpes.

También fue clave la declaración del acusado.

La versión que brindó Urquiza fue contundente. Admitió los hechos, la pelea y no negó absolutamente nada. Se le exhibió el video. Lo vio. Lo explicó. Y convenció al jurado de su ausencia de intención de dar muerte al hombre que minutos antes lo había querido robar. Urquiza solo repetía una cuestión: sintió miedo por su hijo, nada más. Otro dato fundamental: su hijo de un año y medio estaba con un yeso en la pierna izquierda y él estaba jugando con el niño para animarlo.

A eso de las 23 hs terminaron los alegatos. Allí hizo su entrada de manera decisiva el juez. El juez Raúl Sequeiros instruyó al jurado con cuatro opciones: homicidio simple, homicidio preterintencional, exceso en la legítima defensa y le explicó al jurado dos avenidas claves para el no culpable (la legítima defensa y la ausencia de nexo causal). 

Finalmente, el pueblo por unanimidad se inclinó por la no culpabilidad.


El juez y su equipo: Yago Yacoub, 
Carla Lobelos y Noelia De Líbano

Como datos adicionales de interés, cabe destacar la labor de organización que llevó adelante el equipo del tribunal. Eso permitió, por ejemplo, detalles cruciales, como que nadie del jurado viera al acusado esposado, o que los oficiales del servicio se quedasen al  lado de él. Ante el veredicto absolutorio, se fue libre del juicio y no volvió a la cárcel. Por otra parte, hubo muchísimo público  y estudiantes de derecho siguiendo las alternativas del debate.