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| El juez, las partes y el público, de pie para recibir el veredicto |
En una jornada que marca un hito para la justicia del norte provincial, la ciudad de Orán culminó su primer juicio por jurados con un veredicto contundente en un crimen vinculado al narcotráfico. Por decisión unánime, un tribunal popular declaró culpable a Héctor René Aparicio por el delito de homicidio calificado por alevosía en perjuicio de Ricardo Erva.
La justicia de Orán vivió así una jornada trascendental con el primer juicio por jurados de su historia, un avance clave en la participación ciudadana dentro del Poder Judicial de Salta. En sólo 72 horas de juicio (tres días corridos) se resolvió un caso que conmocionó a la frontera.
VEREDICTO y DESPEDIDA DEL JURADO
El juicio se realizó en el majestuoso salón de actos de la Universidad de Orán (UPATECO), especialmente acondicionada para los juicios por jurados de la zona, y que otrora fuera sede de la bellísima iglesia árabe de la ciudad.
Bajo los lineamientos de la Ley Provincial 8478 de Salta, doce titulares y cuatro suplentes dictaron un veredicto de culpabilidad en un caso que fue una prueba de fuego para el sistema.
El proceso judicial esclareció el homicidio de Ricardo Erva, cuyo cuerpo fue hallado el año pasado a la vera de la ruta 5, en un escenario de extrema crueldad. Erva, quien trabajaba como capataz en la finca "El Pajeal", estaba vinculado al entorno del conocido clan narcocriminal de los hermanos Castedo.
Los protagonistas del debate
En el banquillo de los acusados se encuentra Héctor René Aparicio, imputado por el delito de homicidio calificado. El tribunal encargado de guiar las audiencias está compuesto por:
Juez: Mario Maldonado (presidente del debate).
Fiscalía: Soledad Filtrin Cuezzo y Santiago López Soto.
El Jurado: Dieciséis ciudadanos cuyas identidades se mantienen bajo estricta reserva por razones de seguridad y transparencia.
Tras conocerse el veredicto de los ciudadanos, el juez técnico Mario Maldonado leyó la última instrucción de despedida al jurado (ver el video). Luego de un breve cuarto intermedio, reabrió la audiencia de cesura, escuchó a las partes y dictó la pena de prisión perpetua.
Además, el magistrado declaró al condenado como reincidente por primera vez, haciendo lugar al pedido de la Unidad Fiscal y desestimando los planteos de inconstitucionalidad presentados por la defensa.
Un ataque brutal y sin defensa
El relato de la acusación, encabezada por la fiscal Filtrín, fue determinante para reconstruir lo sucedido en septiembre de 2024. Según las pruebas presentadas, Aparicio ejecutó un plan premeditado y violento, atacando a Erva de forma sorpresiva cuando este se encontraba totalmente indefenso.
Los detalles forenses impactaron al jurado: la víctima sufrió 27 puñaladas localizadas en el cuello, la cabeza y el tórax. Dos de estas heridas, que afectaron la tráquea y el pulmón derecho, resultaron mortales. La ausencia de marcas defensivas en el cuerpo de Erva confirmó la teoría de la alevosía: el hombre no tuvo ninguna posibilidad de repeler la agresión.
El trasfondo: Narcocriminalidad y el clan Castedo
El caso no solo resonó por la modalidad del juicio, sino por el contexto que rodeaba a la víctima. Ricardo Erva se encontraba bajo libertad condicional tras una condena por transporte de cocaína y mantenía vínculos estrechos con el clan Castedo, una de las organizaciones criminales más poderosas de la frontera.
La investigación sugiere que el móvil del asesinato estuvo ligado a conflictos económicos y personales dentro de ese entorno delictivo. La evidencia técnica fue el clavo en el ataúd para la estrategia de la defensa:
Registros telefónicos: Demostraron un contacto permanente entre Aparicio y Erva antes y después del crimen.
Cámaras de seguridad: Ubicaron al acusado en momentos y lugares clave que coincidían con la desaparición y el hallazgo del cuerpo.
Hallazgo del cadáver: Erva desapareció el 25 de septiembre y sus restos fueron encontrados días después en un descampado, rodeado de elementos que incriminaban directamente a Aparicio.
Pese a que la defensa técnica solicitó el sobreseimiento alegando falta de pruebas, el jurado popular priorizó la solidez de los informes de criminalística y las comunicaciones interceptadas. Con esta condena a perpetua, se cierra un capítulo fundamental para la justicia salteña, validando el sistema de juicios por jurados en una de las zonas más complejas de la provincia.
(Nota gentileza de Informa Voces Críticas)


