sábado, 26 de agosto de 2017

SAN MARTIN: PARA EL JURADO FUE SUICIDIO Y LA MUJER QUEDÓ EN LIBERTAD

"¡No va más.......!", pareció cantar por última vez el croupier. En los oídos de Carlos Juan Mario, ya no resonaría más el tradicional "¡Empleadoossss!  Su vida en este mundo se apagó definitivamente tras un cuchillazo mortal que él mismo se autoinflingió a la altura del pecho.

No culpable, fue el veredicto del jurado que puso punto final y definitivo a una sórdida historia de amor de alto voltaje en Villa Lynch. Él, Carlos Juan, tenía 53 años. Ella, N.A.T., tenía 27 y ahora quedó, por fin, libre de culpa y cargo tras estar presa casi dos años por un crimen que no cometió.

Fue un suicidio, dictaminó el jurado popular. La jueza María Inés Piñeiro Bertot, de gran labor durante todo el debate, coincidió con el veredicto del jurado. "Fue un veredicto justo y acorde al derecho y a las pruebas", sostuvo la magistrada. La acusación corrió por cuenta del fiscal Ernesto Farber.


LA HISTORIA DE CARLOS JUAN Y NOEMÍ: peleas, gritos, ruleta, conventillo y el "spa"....

Carlos Juan lo había perdido todo.Ya nada le quedaba. Había sido empleado del garage "Negro el 21" durante veinte años, pero fue despedido con causa -sin indemnización-  y llamado a indagatoria por estafar al dueño.

¿El motivo? Su incontenible adicción al juego, más específicamente al casino y a la ruleta. Carlos Juan era un ludópata perdido.Se escolaseaba todo el sueldo, le sacaba plata al patrón y empezó a pedir prestado cada vez más dinero a "acreedores" a los que cualquier cristiano de bien desearía ver lo más lejos posible.


Noemí ejercía la prostitución, aunque ella lo disfrazaba diciendo, "trabajo en CABA en un spa". Su familia, en cambio, lo decía sin pelos en la lengua..: "Ma´ que spa ni spa... era un puticlub". 



Resultó ser que el "spa" estaba al lado del garage. ¡Lo que es el destino, eh! ¡Cuántas veces debió haber buscado allí consuelo Carlos Juan cada vez que quedaba seco en la rula! Nunca se supo bien dónde se conocieron. Si fue en el sauna, en el spa, en la "casa de señoritas"  o como usted lector quiera llamarlo. Lo cierto es que ella quedó embarazada, tuvieron al nene y se fueron a vivir al conventillo de Villa Lynch, en el que él vivía con varios de sus hermanos.

Precisamente esos familiares dieron cuenta de que la relación estaba desquiciada, con golpes y gritos. El conventillo no los toleraba. La pareja era un mar de gritos, discusiones, peleas eternas, pero los hermanos no se metían.

Lo que se probó durante el juicio fue que, al perder el trabajo, Carlos Juan entró en una profunda depresión. Gritaba a los cuatro vientos que se quería suicidar y varias veces fue visto infringiéndose heridas autolesivas con cuchillos. Pero también le pegó varias veces a Noemí, quien denunció tres veces a su pareja por lesiones en la comisaría de Villa Lynch.

Para el jurado este dato fue fundamental: la muerte fue en agosto de 2015 y las denuncias por violencia de género fueron en mayo y en julio de ese año. Todo cerraba.

EL DESENLACE

El domingo 9 de agosto de 2015, Carlos Juan tomó una enorme cuchilla y se empezó a dar puntazos superficiales en la frente, ojos y el pecho. Estaba en pleno ataque de locura contra sí mismo. Gritaba como un poseído que se quería matar. Noemí se levantó e intentó pararlo a los gritos. Él la agarró de los pelos y la tiró al piso. Se manchó toda de sangre y se le rompió el robe de chambre. Desesperada, corrió a tocarle la puerta a uno de los hermanos. Se abrió la mirilla y Noemí le dijo "¡Rulo, ayudáme, el Carlos Juan se está tajeando todo, está loco!" Por toda respuesta recibió el seco sonido de la mirilla cerrándose. El eterno "no te metás" argento.

Descalza y en patas, con el robe de chambre roto y ensangrentado, Noemí corrió tres cuadras hasta la comisaría de Villa Lynch y les dijo exactamente lo mismo a los policías. Fueron hasta la casa, encontraron muerto a Carlos Juan en un charco de sangre y la dejaron detenida por homicidio calificado. Total, ¿quién le cree a una prostituta?



Hasta el Diario Crónica, cuando no, tituló en aquel momento "Desquiciada "cosió" a puñaladas a su esposo. Tiene alteraciones psiquiátricas". 

El velo se descorrió cuando al juicio llegó la perito forense y dictaminó que la herida en el pericardio de Carlos Juan era muy probable que fuera autoinflingida. La razón: tenía sólo 3 cm de profundidad, incompatible con un cuchillazo asestado por una tercera persona de un filo tan grande. Además, todo el resto de las heridas en frente y ojos eran superficiales. Otro dato clave: había cabellos de N.A.T. en la mano del difunto. El círculo se cerró. Todo lo que Noemí desde un primer momento declaró estaba probado.

Tras una larga deliberación, el jurado declaró a N.A.T. no culpable y quedó inmediatamente en libertad, lista para reunirse con su pequeño hijo.

NOTA DE COLOR: Un jurado se quedó dormido y fue reemplazado


En otra demostración de cómo se va refinando el funcionamiento del sistema, la jueza María Inés Piñeiro Bertot reemplazó a un jurado que se quedaba dormido durante largos pasajes del debate. No sólo la jueza lo advirtió, sino también los propios jurados, quienes, entre medias sonrisas y muecas de disgusto, no sabían bien qué hacer. Llegado un momento, la jueza convocó a las partes, las consultó y decidió el reemplazo del jurado por un suplente. El pobre hombre confesó que no lo había hecho con mala intención y pidió disculpas a todos, muy compungido. Argumentó que siempre que se queda sentado durante mucho tiempo, lo invade el sopor de manera inevitable.




Leer las noticias

-Diario Crónica (10 de agosto 2015) "Desquiciada cosió a puñaladas a su esposo" (ver)

- SN Somos Noticias (10 de agosto 2015) "Discusión, pelea y muerte" (video)