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AVISO (12/03/23):
Debido a la gran cantidad de juicios por jurados llevados a cabo en una decena de provincias de Argentina, la AAJJ dejará de publicar crónicas individuales por cada juicio y comenzará a publicar resúmenes mensuales

sábado, 2 de junio de 2018

AZUL: Un jurado popular condenó al carnicero que intentó matar de un escopetazo a su ex mujer y a su ex suegra

"El Maradona del desposte", calificaron los testigos al carnicero Néstor Saludbehere, de 52 años, por su extrema habilidad con los cuchillos. El carnicero había sido héroe en Tandil por un día cuando repelió -cuchilla en mano- a delincuentes que quisieron asaltarlo en su local Los Peques. Meses más tarde, intentó asesinar a su ex pareja y quien era su suegra.

Tras dos días de juicio, los jurados anunciaron a las 21 horas que tenían un veredicto. Resultó ser contundente. Para los ciudadanos, aquel corpulento hombre que estaba sentado en el banquillo de los acusados resultó culpable de todo lo que se le imputó. Doble tentativa de homicidio contra su ex mujer y su ex suegra, portación ilegal de arma de fuego y violación de domicilio. Todo ello en un contexto del delito de violencia de género.

El acusado en la sala de debate


La violencia desplegada en el suceso se reflejó en toda su dimensión en la sala de juicio. En gran parte, por el testimonio deseperante y en primera persona de las víctimas, Evangelina Ester Martínez y su madre Nancy Corrado. Pero, también, por el estremecedor audio y video que quedó grabado en la computadora de la hija, que estaba haciendo una videollamada a una compañera de la escuela para terminar unos deberes.

LOS HECHOS: La locura desatada

Para el jurado, quedó completamente acreditado que, en la noche del 22 de noviembre de 2016, Saludbehere irrumpió sorpresivamente en la casa de Evangelina (Pasaje Vela 2028, barrio Maggiori) con una carabina en mano. Tomó por asalto a la mujer que se resistió y fue defendida por su mamá Nancy, alertada de la imprevista visita por una de las nietas.

Las mujeres forcejearon con el carnicero por la escopeta, en medio de trompadas, gritos, llantos y sillazos. Saludbehere sacó su cuchilla y le tiró certeros puntazos a su ex mujer Evangelina y a su ex suegra Nancy.

Tras lograr desenroscarse de la trifulca y ante la férrea resistencia de madre e hija, salió fuera de la casa con la escopeta en la mano y perseguido por la suegra Nancy. La suegra -aún herida y todo- quería sacarlo instintivamente del hogar porque estaban sus nietos y nietas menores.

Saldubehere no dudó. Le apuntó a la suegra y le tiró tres tiros. No le pegó porque la valiente mujer logró ocultarse detrás de una columna del patio.

El fiscal Morey exhibiendo la escopeta

El fiscal Morey logró probar sucesos previos violentos, que le dieron al caso el necesario contexto de violencia de género. Hacía un mes, el carnicero la trompeó a Evangelina.

El testimonio de Evangelina fue terrible: “Me separé de él el 21 de octubre y seis días más tarde sufro el episodio que me espera afuera del jardín de las nenas, cuando voy a subir me pega dos trompadas y me llevaba no sé a dónde porque a las pocas cuadras me tiré del vehículo y corrí más de una cuadra en contramano. Él me alcanzó y una señora al escuchar los gritos y el pedido de auxilio me abrió las puertas de su casa para poder refugiarme”. Esa señora vecina también prestó declaración en el debate y confirmó aquella brutal escena.

A raíz de este hecho Evangelina hizo la denuncia, a Saludbehere le impusieron una orden de restricción de acercamiento y a la mujer le dieron un botón antipánico. Pero las amenazas nunca cesaron. “Desde aquel día vivimos una odisea, con amenazas telefónicas tanto para mi familia como personales".

La mujer describió cómo aquella noche estaba en la cocina de la casa cuando vio como Saldubehere saltaba el paredón y una vez en el patio se dirigió hacia ella, portando una escopeta.


Las partes. El defensor Diego Araujo, el acusado y el fiscal Morey

La versión del carnicero: la escopeta la tenía la suegra

El carnicero no declaró ante el jurado. Durante la investigación, sostuvo que la escopeta era portada por la ex suegra Nancy. Que él no llevó ningún arma y que su única pretensión fue defenderse de los embates de las mujeres. Nadie le creyó. Menos los jurados.

El audio de la niña

Cuando el fiscal Morey reprodujo el audio con la video llamada grabada, la sala se conmocionó. Captó en toda su crudeza aquellos minutos de zozobra vividos por la madre, la hija y la suegra.

Es que la hija de Evangelina, que en esos instantes se encontraba en la habitación, estaba realizando una videollamada con una compañera de escuela, acerca de tareas que tenían que realizar para la clase del día siguiente. En medio de la grabación, escuchó los gritos de su madre primero y de su abuela después. La niña, alertada sobre la violencia desatada al lado, tomó el teléfono para pedir auxilio a la policía, sin advertir que había dejado encendido la videollamada.

La conmoción -y la prueba directa- de escuchar en vivo aquellos gritos desgarradores de las agresiones y algunas imágenes de la niña cruzándose desesperada por la pantalla de la notebook, clamando por la policía y llorando desesperada por la suerte de su mamá y abuela.

La prueba resultó lisa y llanamente contundente. El juez Gustavo Agustín Echeverría instruyó al jurado sobre todas las opciones de veredicto. Los jurados, por 10 a 2 lo condenaron por todos los hechos imputados.

Leer la noticia aquí:

- El Eco de Tandil (1/06/18) "Un jurado popular condenó al carnicero que intentó matar a su expareja y la exsuegra en un contexto de violencia de género" (ver)