viernes, 26 de julio de 2019

Comienza el juicio por jurados por femicidio de la trans Azul que puede hacer historia en Córdoba

Azul Montoro

El juicio por jurados más importante de los últimos tiempos en Córdoba comenzará el 31 de julio. El crimen de la joven trans Azul Montoro puede sentar precedentes en la historia penal de Córdoba y del país. Es la primera vez que un caso como el de Azul Montoro llega a juicio por jurados populares con el agravante de “femicidio”. Además, es un juicio en el que los jurados cordobeses deliberarán sin la presencia de los jueces técnicos, por reciente disposición del TSJ de córdoba.

"Ella se sentía mujer y había conseguido su DNI de mujer en 2018"

“Azul no se sentía trans, ni travesti. Ella se sentía mujer”, asegura Lara. Deseaba concretar la reafirmación de su sexualidad, que consiste en una serie de procedimientos quirúrgicos para readecuar la corporalidad a la identidad de género autopercibida. Había iniciado ese recorrido con mucho esfuerzo, trabajando para ahorrar y poder pagarse las “lolas”.

A pesar de que la familia de Azul la apoyó en su transición, decidió mudarse a Córdoba para empezar de cero con su nueva vida.

El acusado Casiva

“Era como mi hermana menor, yo la guiaba en lo que es la zona, con los clientes, en el ambiente, para que no se sienta tan sola”. Lara y Azul se cuidaban. Ni ella, ni las demás amigas de la joven logran explicarse cómo aquella madrugada confió en su asesino, ya que aseguran que era muy “selectiva” con los clientes. La hipótesis es que el agresor la habría engañado prometiéndole un monto de dinero que en verdad no tenía.

Azul fue asesinada de 18 puñaladas en la madrugada del 17 de octubre de 2017 en un departamento de calle Rincón al 141, en el Centro de la ciudad de Córdoba. Tras cometer el ataque, el asesino atacó a la perra de la víctima y se apoderó de dinero y de un celular.

Casiva cayó luego de que una compañera de Azul llamó por Skype al celular de la víctima: el joven atendió y su rostro quedó grabado. Con el paso de las horas, quedó cercado. Fue atrapado cuando entraba al Neuro de barrio Juniors buscando internarse.



El fiscal Guillermo González pateó el tablero y entendió que lo sucedido con Azul no era un mero homicidio simple (cuando una persona mata a otra), delito que prevé de ocho a 25 años de cárcel. Para el funcionario judicial, el caso de la trabajadora sexual debía ir más allá: mediaba un contexto de violencia de género y todo debía encuadrarse como femicidio.

La pena para ese delito es la prisión perpetua. El caso puede generar jurisprudencia a nivel provincial y hasta nacional.

"Azul era trans y se consideraba mujer. El agresor la atacó y la terminó matando por su condición de mujer”, sostiene el fiscal. "No la mató por ser transexual. La mató porque era mujer", remarca.

La querella también apuntará a ampliar la calificación legal fundamentando que se trató de un crimen de odio –a Azul la mataron por su condición de mujer trans-, sumando ensañamiento y alevosía como agravantes.

La defensa intentará demostra que Casiva es inimputable por una grave afección psiquiátrica.

Leer aquí:

- El Ciudadano (26/7/19): "Comienza el juicio por femicidio que puede hacer historia en Córdoba" (ver)