jueves, 14 de noviembre de 2019

BAHÍA BLANCA: Bautismo mortal en Pedro Luro. Mató al cuñado. Culpable por unanimidad

Bautismo de Rollo el Vikingo. Luego.... la gresca

Un bautismo en Pedro Luro terminó en tragedia. Otra absurda muerte provocada por la mala vida, los enconos familiares sin sentido y el embrutecimiento de las pasiones al redoble del alcohol.

Juan Pablo Morales mató a su cuñado Antonio Juan Ávila el 13 de mayo de 2018. Así de simple. ¿Por qué? Ahora veremos. Antes, el final: fue condenado por unanimidad por el jurado de Bahía Blanca.

El hecho se desencadenó en una reunión familiar en la casa de los Ávila, donde estaban festejando el bautismo de un sobrinito. La fiscalía determinó que la ingesta alcohólica en ese bautismo era descomunal. Más que un bautismo, parecía una bacanal.

Advertencia al lector de un detalle importante: Juan Pablo Morales estaba casado con la hermana de Antonio Ávila. Un juicio se gana en los detalles y éste es clave.

Lo de siempre. En un momento de la reunión hubo una discusión entre Morales y parte de la familia Ávila. Al principio banal. Luego fue escalando hasta llegar a un punto de no retorno. Se les soltó la cadena. ¿Cuál sería el motivo? ¿Fútbol, Turismo Carretera, la grieta? Qui lo sá. Quo vadis? 






Todo terminó abruptamente. Morales y su esposa (hermana de Ávila) se retiraron de la fiesta y volvieron a su casa. Llegaron como pudieron. Pero las cosas no quedaron allí. Posteriormente, los hermanos Ávila reciben la noticia de que Morales estaba fajando de lo lindo a su esposa, hermana de éstos. Estaba descargando en ella su furia por las humillaciones recibidas en el bautismo.

Las pasiones se desataron para no volver a encontrar más su cauce. Los hermanos Ávila corren en tropel a la casa de Morales. Tambalean y caen de la borrachera. Ruedan por el piso, pero se incorporan y llegan. Cerremos los ojos e imaginemos la escena. Todos borrachos, tocan varias veces la puerta. No muy amablemente. Nada sucede. Sólo el silencio. Golpes, patadas, gritos en la puerta y sólo les respondía Morales desde adentro, nunca su hermana.

Frente a ello, los hermanos Ávila tiran abajo la puerta de la casa. En medio del estruendo y el polvo, se ve salir ululando como primate enajenado a un Morales armado con tremendo cuchillo en su mano. Está decidido a llevarse a unos cuantos en su camino al Valhalla. Al infinito y más allá. Al otro mundo. Se planta en plena calle dispuesto a dar pelea y con su cuchillo mata a su cuñado Ávila y hiere gravemente a otro de ellos.

Argumentó legítima defensa en el juicio, pero el jurado vio otra cosa. El veredicto de culpabilidad fue unánime por homicidio y tentativa de homicidio. El jurado deliberó durante 60 minutos.




El juicio estuvo presidido por el Dr.  Eduardo Alfredo D’Empaire, a cargo del Tribunal en lo Criminal Nro. 3, con intervención del fiscal Jorge Viego, el particular damnificado Dr. Francisco Juan Coronel y el abogado defensor Diego Morán Pujol.


Leer noticias aquí:

- La Nueva Provincia (14/05/18): "Pedro Luro: asesinaron a un hombre, su hermano está grave y detuvieron a un sospechoso" (ver)