domingo, 22 de agosto de 2021

La presidenta del Colegio de Abogados de los Estados Unidos (ABA) fue jurado en un juicio civil y contó su experiencia

Patricia Lee Refo, presidenta de ABA
Colegio de Abogados de los Estados Unidos

La presidenta del Colegio de Abogados de Estados Unidos (ABA), el más poderoso del mundo, fue jurado en un caso civil y escribió una conmovedora crónica que reproducimos aquí. 

Sabemos ya que los abogados están excluidos del servicio de jurados en todo el mundo. Pero Inglaterra y los Estados Unidos relajaron esta prohibición hace algunos años y, por esa razón, es cada vez más frecuente que abogados, profesores universitarios e incluso hasta jueces en ejercicio se desempeñen como jurados. 

Los testimonios posteriores, como el que ilustra esta nota, no dejan lugar a dudas acerca del impacto que les produce ser jurados. Shari Diamond lo ilustra muy bien en su libro en castellano:

"No he podido encontrar un solo juez que haya expresado su decepción hacia el jurado luego de servir en él. Muy por el contrario, el común denominador en los informes de estos profesionales fue una creciente admiración por el nivel de meticulosidad, diligencia y de sentido común de sus colegas del jurado. 

La consistencia que muestran estos informes de jurados judiciales es sorprendente. El informe del juez James Duke Cameron es un típico ejemplo, pero es el más poético de todos: “Una golondrina no hace la primavera, pero yo logré encontrar una renovada fe en nuestro sistema de jurados… Muchos abogados y jueces se han vuelto cínicos sobre el sistema de jurados. Tras participar una sola vez como jurado, ya no comparto más nada de ese cinismo”. Incluso la jueza Shirley Abrahamson, quien se desempeñó como jurado en un juicio que terminó en un jurado estancado (hung jury), expresó: “el sistema funciona. Lo he visto”." 




EL NOTABLE RELATO DE LA PRESIDENTA DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE LOS ESTADOS UNIDOS

“Todos de pie para que ingrese el jurado” es algo que he escuchado decenas de veces como abogada litigante. Pero ahora, y por primera vez en mi vida, lo escuché formando parte de un jurado.

Como presidente de la ABA, y en medio de la pandemia, recibí una citación del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos de Phoenix, Arizona, para comparecer como jurado en mayo. Cuando llamé la noche anterior, se me indicó que compareciera en persona a las 8 a.m. del día siguiente. Un vez ahí, llegué a la sala de la Oficina Judicial del Jurado, con las sillas en filas manteniendo el distanciamiento social. Éramos 28, y todos estaban allí para juzgar un caso civil.

Nos sentamos en asientos designados y bien distanciados, y comenzó el voir dire. Respondimos preguntas de la corte y algunas preguntas de cada una de las partes. Después de un receso durante el cual resolvieron las recusaciones, quedamos los doce jurados y dos suplentes. Ahora, era la jurado n° 8. Por primera vez, estaba formando parte de un jurado.

Durante los días del juicio en que escuchamos pruebas, los jurados de la primera fila nos conocimos en el jury room, pero no interactuamos con los jurados de la última fila más allá del ocasional "buenos días". También comimos mejor que los jurados de antes de la pandemia, porque el tribunal nos proporcionó el almuerzo todos los días, no solo el día que estábamos deliberando.

Cuando terminaron los alegatos de clausura y las instrucciones, el juez despejó la sala del tribunal y nos cedió la sala de debate para que pudiéramos deliberar con distancia social.


El jurado deliberando

"El corazón y los pulmones de la libertad"

Nuestros Padres Fundadores creían tan firmemente en el derecho a un juicio por jurados que lo incluyeron en nuestra Constitución. John Adams dijo: "Un gobierno representativo y el juicio por jurados son el corazón y los pulmones de la libertad". Tenían tanta razón.

Como abogada profesional con cierta experiencia, fui testigo y me rendí ante la majestuosidad del sistema de jurados estadounidense, incluso con los desafíos de una pandemia. 

Doce ciudadanos sin nada en común se unieron y trabajaron juntos para hacer justicia para las partes. Cada uno escuchó con atención y respeto los puntos de vista de los demás, dispuesto a reevaluar sus propios puntos de vista cuando fuera apropiado. Cada uno y cada una de nosotras llevó al momento de la deliberación su propia experiencia de vida y su propio criterio para evaluar la credibilidad de los testigos y, sin embargo, esas experiencias dispares nos llevaron a las mismas conclusiones por unanimidad.

Cuando hubo alguna pregunta sobre un hecho, revisábamos nuestras notas, las pruebas y discutíamos nuestros recuerdos de los testimonios que escuchamos. Cuando había alguna pregunta sobre la ley, alguien volvía al lenguaje de las instrucciones (cada uno tenía una copia que nos dio el juez) y encontraba una respuesta. 

La discusión fue reflexiva, llena de concesiones mutuas y, en última instancia, impulsada por el deseo de hacer justicia en base a la ley que se nos había ordenado aplicar. Durante esas deliberaciones, pasamos de ser doce miembros del jurado a ser un solo jurado.

Entonces comprendí la frase inicial que abrió el juicio. Es por el jurado, y no por los miembros del jurado, por los que nos ponemos de pie en señal de respeto."


Nota original aquí: 

"Serving as a juror was an unexpected duty during my year as ABA president" ABA Journal june/july 2021 (ver)

Esta historia se publicó originalmente en la edición de junio/julio de 2021 del ABA Journal con el título: 

"Todos de pie para que ingrese el jurado: servir como jurado fue un deber inesperado durante mi año como presidente de la ABA".