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domingo, 10 de octubre de 2021

Gran nota del periodista Nahuel Gallota para Clarín sobre el inminente juicio por jurados del israelí Gil Pereg en Mendoza

Gil Pereg, bajo la mirada del gran
periodista Nahuel Gallota 


Gil Pereg: el hombre que se cree gato y una inesperada visita en prisión

El martes 26 de octubre arrancará el juicio por jurados. En enero de 2019 asesinó a su madre y a su tía cuando fueron a visitarlo.

por Nahuel Gallota, para el diario Clarín


Nahuel Gallota, periodista y escritor

LA NOTA COMPLETA AQUÍ

Una sala de audiencias refaccionada y convertida en la mejor de juicios por jurados del país. Una transmisión por YouTube subtitulada al inglés y al hebreo, más una gacetilla y conferencia de prensa destinada a los distintos medios y agencias internacionales que en su momento aterrizaron en Argentina para cubrir el caso.

Esas son solo algunas de las características que tendrá el juicio a Gilad Gil Pereg (40), el israelí detenido por el doble crimen de su madre (Pyrhia Saroussy) y de su tía (Lily Pereg), que comenzará el próximo martes 26 de octubre en Mendoza.

A principios de mes fueron sorteados los primeros 120 potenciales jurados. Ahora es tiempo de la selección, hasta llegar a los doce definitivos (serán seis mujeres y seis varones, que recibirán 1.200 pesos por cada audiencia, más comidas).

La defensa del acusado presentó un pedido para que por primera vez se incluya a los no binarios, y para que los jurados sean cuatro por sexo. La jueza Laura Guajardo lo rechazó argumentando que las personas "no binarias están incluidas en el patrón electoral" del que se basa la primera etapa de la selección.


PEREG MAULLANDO EN LA CELDA


El jurado deberá determinar si Gil Pereg es culpable o no culpable e imputable o inimputable. Si lo declaran culpable e imputable, recibirá 50 años de pena.

En cambio, si es considerado inimputable, no podrá recibir pena. Pero tampoco será liberado. "Continuará internado bajo la Ley de Salud Mental", dice Lautaro Brachetta, uno de sus abogados. Y detalla: "Su intención es viajar a Israel, basándose en el extrañamiento, y hacer la internación en su país. Aunque también existe la posibilidad de que siga internado en el mismo hospital mendocino en el que se encuentra desde antes de la pandemia. O que sea trasladado al Hospital Penitenciario Central (HPC) de la cárcel de Ezeiza".

"Es el caso penal que se va dirimir por jurados más famoso de Argentina. Y el que genera más interés internacional. Va a tener repercusión masiva en el mundo. Impactó mucho en la comunidad judía de Estados Unidos, y en las comunidades de Israel y Australia. El sistema de justicia por jurados de Argentina va a estar frente a los ojos del mundo por primera vez", opina Andrés Harfuch, vicepresidente de la Asociación Argentina de Juicios por Jurados.


Las hermanas Lily Pereg (izq.) y Pyrhia Saroussy,
asesinadas en Mendoza.

Gil Pereg fue enviado a la cárcel de San Felipe a fines de enero de 2019. Semanas antes de la cuarentena, lo trasladaron al pabellón del hospital público psiquiátrico El Sauce. Allí vive hasta el día de hoy. En una de las celdas individuales, de la que prácticamente no sale.

Por lo general, es el único en el lugar, que puede alojar detenidos federales y provinciales, siempre con padecimientos psiquiátricos. En cada guardia, es custodiado por cuatro empleados penitenciarios. Más el personal médico. Su presencia en las audiencias aun no fue confirmada. "Si va, deberá comportarse", fue la recomendación que le hicieron a su defensa. Pereg está en su derecho a no concurrir. 

"Está perdiendo masa muscular", confía su abogado. "Se la pasa en la cama. Los médicos le piden que salga al patio a tomar un poco de sol, por la falta de vitamina D. Come las viandas que le dan, usa la misma ropa y no se baña, ni se afeita ni se corta el pelo. Dice que sufre hidrofobia. Sé que los penitenciarios 'negocian' con él y le pasan una esponja por el cuerpo cada tanto, además de lavarla la remera mientras duerme".

El lugar exacto donde lo perros
hallaron los cuerpos

Las visitas

A lo largo de los dos años y ocho meses que lleva detenido, tres personas lo visitaron. Un abogado que integró una de las sociedades que creaba, un miembro del Tribunal de Ética del Colegio de Arquitectos que lo había ayudado con una estafa que había sufrido por parte de otro arquitecto, y una mujer. Ella es la única de los tres que no lo conocía antes de su detención. Y la que más lo visitó. Tienen en común el amor por los gatos. Esa habría sido su mayor motivación para escribirle una carta, en la que le propuso visitarlo. Gil Pereg aceptó su interés, y comenzaron a verse todos los sábados por la mañana, día permitido.

"Se trataba de una amistad, y no de una relación amorosa. La mujer formaba parte de una asociación de animales y se solidarizó con él", agrega Brachetta, quien asegura que hace un año Gil Pereg dejó de preguntar por las dos cosas que más le interesaban: sus gatos y el predio en el que vivía. Como si los hubiese olvidado.

En reiteradas ocasiones había pedido por sus animales. Al punto de que sus abogados gestionaron el ingreso de tres de sus gatos. En sus primeros traslados a Tribunales, Pered maullaba. "Me da lo mismo estar en la cárcel o bajo arresto domiciliario. Lo único que quiero es estar con mis gatos. Si me quiere enviar a mi casa con 50 policías que me custodien, hágalo. No me interesa fugarme. Solo me interesan mis gatos", le dijo a la fiscal. 


Las condiciones en las que vivía el sospechoso

Los 37 gatos y 4 perros fueron entregados a una asociación de animales, que se encargó de buscar personas dispuestas a adoptarlos. El predio, valuado en 270 mil dólares, está a nombre de la madre de Gil Pereg. Por lo que habría que comenzar los trámites de sucesión. El problema es que algunos de los hermanos de Pereg se encuentran en Israel y Tailandia, y al abogado le resulta imposible ubicarlos.

Según los registros de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC), ex RENAR, el israelí había comprado 45 armas: 32 en Buenos Aires y 13 en Mendoza. Pero solo había retirado tres. El resto habían quedado guardadas en las armerías donde las compraba. Como Gil Pereg dice no contar con efectivo, llegó a un acuerdo con sus abogados: la "entrega" de 20 de esas armas, trámite mediante. En el mercado de las usadas, una pistola 9 milímetros, por ejemplo, puede costar cerca de 500 dólares. Las armas son el único patrimonio del detenido. La ANMAC no autorizó la transacción.   

El caso

Las turistas Pyrhia Saroussy (63, madre de Pereg) y Lily Pereg (54, docente universitaria y científica y tía de Pereg) aterrizaron en Mendoza el viernes 11 de enero de 2019. Lo hicieron con tres horas de diferencia, y con pasaje de regreso para el 28 de febrero. En la Aduana declararon 20 mil dólares. Y en un taxi viajaron hasta el departamento que habían alquilado vía Booking, en España 1139.

Gilad fue por ellas a la mañana siguiente. Una de las cámaras de seguridad los registró, a los tres, subiendo juntos a un colectivo de la línea 120. El chofer declararía que durante el viaje se la pasaron hablando en hebreo, y que el idioma causó la atención del resto de los pasajeros. Bajaron en la zona del cementerio de la ciudad de Guaymallén. 

Gil Pereg (37), en su visita para comprar armas
tras el hallazgo de los cuerpos.

Gil Pereg nació en Israel, donde se hizo militar. No está claro cómo ni por qué se mudó a Mendoza, en 2007. En la provincia, decía ser australiano, ucraniano o israelí. Se hacía llamar "Nicolás" o Floda Reltih (Adolf Hitler al revés).

Una de las tantas cosas que se comentaron pero no se pudieron afirmar es que fue espía israelí. Lo concreto es que vivía en un predio de 6.500 metros en el que había comenzado a construir canchas de fútbol y pádel, frente al cementerio de Guaymallén. Dormía en un colchón, sobre el piso, junto a sus 37 gatos y 4 perros. No tenía cama, ni baño (hacía sus necesidades en el piso), ni mesa, ni sillas.

Tampoco tenía una ocupación comprobable. Según registros, se dedicaba a la creación de sociedades anónimas, que luego vendía a 60 mil pesos. En los allanamientos le secuestraron documentación propia de prestamistas y de compra y venta de cheques.


Gil Pereg posa a metros de las tumbas
Foto Télam

Sus vecinos dijeron lo mismo, y que le gustaba jugar al póker y hacer estafas virtuales. Algo incomprobable, como su supuesto coeficiente intelectual de 180, los supuestos aparatos de última tecnología que utilizaba para hacer inteligencia, los siete idiomas que hablaría, los autos de alta gama en los que se movían las personas que Pereg presentaba como sus socios, o la versión de que su madre era recaudadora del Estado israelí y que ambos tenían deudas millonarias. 

El lunes 14 se presentó en la comisaría de la zona y denunció la desaparición de su madre y de su tía. Dijo haberlas visto por última vez el sábado por la noche, y que no volvió a tener noticias de las mujeres. Ese día, además, canceló el pasaje que había comprado a Roma. Viajaría con tres caniles, con varios de sus gatos. En los días siguientes, Gil Pereg recorrió su barrio junto a periodistas locales. Señaló casas de narcos y ladrones. "Deberían buscarlas en esos lugares", sugirió.

La Policía allanó su casa dos veces, con resultados negativos. Pero encontraron algo que les llamó la atención: una mancha de sangre en una bolsa de cemento. Mediante estudios, la compararon con la saliva del cepillo de dientes que su madre usó en el departamento alquilado.


Las novedades del caso eran seguidas por periodistas de Australia (la tía había nacido en Israel, pero tenía nacionalidad australiana), Israel y Estados Unidos (por el interés de la comunidad judía local). También, por agentes de inteligencia israelí, que buscaron los cuerpos de las mujeres hasta en el sótano del cementerio. 

El caso empezaría a cerrarse el 28 de enero, gracias a tres perros de la Escuela Canina de Adiestramiento de Mendoza (ESCAM). Días atrás, los videos de las cámaras del cementerio habían mostrado a las mujeres ingresando al predio que vivía el acusado. Desde ese momento, el único que salió y fue registrado por las cámaras fue Gil Pereg. Los perros de la Policía solo olían sobre la avenida Rocca. Desde el comienzo del cementerio hasta el parque, justo cuando termina la casa de Pereg. Era el camino que habían recorrido desde que bajaron del colectivo, hasta la casa. 


Lily Pereg (izq.) era la tía de Gil y
Pyrhia Saroussy, su madre.

Pero los animales de la Escuela Canina marcaron un lugar dentro de la casa del israelí. Se trataba se una superficie compactada. Ladraron hasta que los policías se acercaron y decidieron cavar. Encontraron el primer cuerpo a los 97 centímetros. En ese mismo momento distintos policías de civil seguían a Pereg. Lo vieron en la terminal de ómnibus, preguntando en las agencias de transporte horarios de viajes a Buenos Aires. Lo detuvieron cuando regresaba a su domicilio. 

Según la autopsia, Lily Pereg fue asesinada de tres disparos de un revólver calibre 38. Y Pyrhia Saroussy fue golpeada y estrangulada. “Ya fallecida, el autor le introdujo un hierro en la zona vaginal y anal”, informó Claudia Ríos, la fiscal.

En la casa, y en los allanamientos anteriores, la Policía había secuestrado 25 mil dólares, 15 mil euros, 3 mil pesos y 3 armas. "Algunos dudan sobre su inimputabilidad", plantea su defensa. "La gente dice que se hace el gato, que es su estrategia. Pero digamos que se hace el gato desde 2007: ¿qué persona en sus cabales vive en un colchón con 37 gatos teniendo esa fortuna? Le alcanzaba para comprarse un departamento en el barrio más caro de la provincia". 

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