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viernes, 3 de junio de 2022

"Time is Money": el estricto manejo del tiempo del proceso de la jueza Penney Azcarate en el juicio por jurados entre Johnny Depp y Amber Heard


Uno de los aspectos más asombrosos que nos dejó el juicio por jurados entre Johnny Depp y Amber Heard fue el profesionalismo con que la jueza Penney Azcarate condujo el debate durante seis semanas.

Para cerrar la línea de notas sobre este caso que conmovió al mundo y que ha batido récords de audiencia en TV y redes sociales (se transmitió en vivo por YouTube), decidimos mostrar un video en el que se aprecia con claridad cómo se valora el tiempo del proceso en un juicio en el common law.



La jueza Penney Azcarate fue firme y estricta: el juicio iba a durar seis semanas y cada parte iba a contar con una cantidad fija de horas para litigar la totalidad de su caso. Estos es, alegatos, testigos y refutaciones. La jueza tenía un contador. Cuando el tiempo expiraba se cortaba el micrófono. Así. Sin vueltas. Eso es ejercer el poder de policía y dirección del juicio.

No es algo que se le haya ocurrido a esta jueza. Es la norma en el common law. Las audiencias de apelación o antes las Cortes Supremas le dan a cada abogado 15 minutos (si es en banc 25 minutos) para su presentación. Un minuto antes le avisan con una señal al abogado que le queda un minuto. Terminado el tiempo le cortan el audio. Chaco ha adoptado esta norma en su Ley de Jurados Civil

El tiempo es oro; lo es todo para una cultura que detesta hacerle perder el tiempo a los jurados, a las partes, a los contribuyentes y a la sociedad.

Por eso se respetan a rajatabla los plazos y se castiga con la pérdida del caso a quienes se ausentan o llegan tarde a las audiencias. 

La consecuencia es la realización en muy pocos días o semanas de juicios muy graves , sin que se vea restringido un ápice los derechos de las partes.




Perder el tiempo inútilmente en rutinas burocráticas y dilatar los procesos, por el contrario, es moneda corriente en la Argentina y en los países del civil law. Las causas no terminan jamás. Hay juicios orales que tramitan durante meses o inclusive años; donde se hacen audiencias una vez por semana y por medio día, en vez de días corridos y a tiempo completo. Donde nadie se anima a imponer tiempos estrictos a las partes por miedo.

Es un buen broche de oro para cerrar las notas de este caso. No sólo hubo excepcionales abogados, como Benjamin Chew y Camille Vásquez, sino una jueza estadual como Penney Azcarate que le mostró al mundo cómo se puede conducir un juicio con autoridad, imparcialidad, profesionalismo, respeto al litigio de partes y, sobre todo, aprovechando al máximo un valor precioso: el tiempo.