miércoles, 20 de abril de 2016

Entrevista al fiscal Antín: "ya no hay lugar para completar en un escritorio lo que no se dijo o no se hizo en la sala de audiencias"

La Asociación Argentina de Juicios por Jurados (AAJJ) mantuvo una entrevista con el fiscal Sergio Antin, quien llevó a cabo la acusación durante el juicio por jurados llevado a cabo en La Matanza la semana pasada, y ya participó de dos debates bajo esta modalidad, logrando en ambos casos veredictos de culpabilidad.

Esta entrevista se suma a la realizada al juez Deane, quien presidió ese juicio.

Así, pues, el Dr. Antín cuenta sus experiencias:

AAJJ: Dr. Antín, de acuerdo a su experiencia ¿como evalúa Ud. la responsabilidad, la actitud y el desempeño demostrado por los jurados?

SA: En líneas generales, como altamente responsable y positiva. He observado extrema puntualidad en la mayoria de los postulantes a Jurado en las convocatorias efectuadas, al punto de superar la de los propios operadores. Por caso, en el último debate los ciudadanos que serían sometidos al proceso de seleccion fueron citados a las 7 AM y ya quince minutos antes de esa hora ya habia una fila de unas diez personas esperando en la puerta del tribunal, e incluso cuando llegué solo faltaban dos postulantes. Hay que pensar que La Matanza es uno de los partidos del conurbano más extenso y populoso, con lo que para cumplir de esa manera muy probablemente esas personas hayan tenido que salir de sus hogares en horas de la madrugada. En suma, lo cierto es que en todas experiencias en las que me ha tocado participar, a la hora estipulada para el inicio de la audiencia de selección estaban presentes todos los convocados. En lo atinente al desempeño, los jurados se han comportado de manera impecable.

AAJJ: Evidentemente Ud. como fiscal, viene demostrando buen desempeño ante jurados ¿considera que una buena preparación del caso es importante para obtener el resultado deseado?

S.A.: Es una verdad de Perogrullo decir que para afrontar un debate se exige una adecuada peparación; para ello no solo es necesario el estudio de las constancias escritas de las declaraciones dadas por los testigos durante la instrucción, sino que además resulta fundamental la entrevista personal e indelegable con los testigos. Y digo "entrevista personal" ya que la experiencia me ha demostrado que el testigo (en general sin experiencia para declarar en juicios) lo primero que hace al ingresar, dominado por los nervios a un escenario nuevo e intimidante, es buscar a una cara conocida y al observar al Fiscal con el que habló días antes pasa del ceño fruncido a una sonrisa nerviosa, distendiéndose y encarando de mejor manera su exposición; esta cuestión se agudiza en el juicio por jurados donde, además, esas entrevistas previas resultan fundamentales para poder depurar el lenguaje del testigo y su mensaje (sin modificar la sustancia, por supuesto), focalizar lo importante y pertinente y, fundamentalmente, extraer lo necesario para consumar un interrogatorio exitoso, esos extremos no deben soslayarse. 

Digo que en este sistema esa preparación se agudiza porque el jurado simplemente recibe la exposición del testigo y no hay manera de completar posibles espacios en blanco de su relato. Lo mismo sucede con la actuación del profesional: con ojos imparciales y desconocidos ya no hay lugar para completar en un escritorio lo que no se dijo o no se hizo en la sala de audiencias. Estas cuestiones, a mi modo de ver, exigen un mayor esfuerzo en la preparación, incluso para el empleo de palabras determinadas, del momento en que se las usa, del empleo de gestos y hasta de acciones de efecto, pues no nos olvidemos que la memoria visual suele ser más clara y permanente que la auditiva.

AAJJ: ¿Representó un desafío para Ud. el juicio por jurados? ¿Como fue la experiencia en estos debates?

S.A.: ¡Claro que ha sido un desafío! He tenido el honor de realizar el primer juicio por jurados en La Matanza y creo que el séptimo u octavo de la Provincia, con lo que no había referentes a quienes consultar sobre la efectiva aplicación de los conocimientos que se podrían obtener de libros o películas (únicas referencias previas).

En cuanto a la experiencia, la de ese primer juicio fue imborrable no solo por su trascendencia, sino por la concurrencia masiva del público. Se hizo en el "Auditorio de la Américas" de la Universidad Nacional de La Matanza con la presencia de alrededor de 1.200 personas, entre ellas muchos futuros abogados. Este escenario superaba ampliamente al de los juicios ordinarios en los que suele no haber público y esto exigía redoblar el esfuerzo en procura de mantener un eje claro y firme.

Haciendo un análisis global de los juicios por jurados realizados, la experiencia es sumamente enriquecedora. Las devoluciones que se obtienen de los jurados una vez que finaliza el juicio (en ocasiones se interesan por conocernos), de los testigos y del público en general, despejan cualquier vestigio de cansancio por las horas de preparación y tensión; es el mayor respaldo que uno puede recibir, la seguridad de la tarea cumplida, que se hizo Justicia.

AAJJ: ¿Considera necesario que los operadores (jueces, fiscales y defensores) actualicen sus conocimientos sobre las nuevas reglas y técnicas de litigación adversarial?

SA: Obviamente, si. La estrategia cobra una importancia inusitada, el orden de presentación de los testigos, cómo interrogar y contrainterrogar, es liminar. También debemos avanzar en lo que respecta al proceso de selección de los futuros jurados, quizás uno de los puntos con más interrogantes.

En La Matanza, por iniciativa de la Sra. Fiscal General, hemos conformado un grupo interdisciplinario que colabora con la Fiscalía en éste proceso. Este grupo de profesionales estudian a la par del fiscal el caso y colaboran en la determinación de ejes temáticos, proponiendo eventuales preguntas para el proceso mismo de selección... durante el desarrollo del voir dire, mientras el fiscal interroga a cada postulante, van tomando nota de las respuestas y de los gestos tanto de ese postulante como de los demás, procurando individualizar posibles jurados negativos a nuestros intereses.