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AVISO (12/03/23):
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domingo, 8 de mayo de 2022

LOMAS DE ZAMORA: Condena para la Gilda (50) por el homicidio del Richard (28), su ex pareja. Para el jurado hubo atenuantes

Gilda (50) y su ex pareja el Richard (28)

Un jurado popular declaró este sábado por la noche culpable a Gilda Acosta Duarte (50) de homicidio agravado por el vínculo con circunstancias extraordinarias de atenuación. Zafó así de la prisión perpetua y enfrentará una pena de 10 a 25 años de prisión. El jurado le tiró una soga.

Estaba acusada de matar a su ex pareja, el  Richard Alejandro Sánchez Escobar, de 28 años mientras dormía, en febrero de 2019, en Lomas de Zamora. Todos eran de nacionalidad paraguaya: la acusada, el finado y los testigos. 

La Gilda lo mató al Richard con un disco para hacer pesas de 10 kgs. Le surtió el disco en la cabeza seis veces mientras dormía, lo ahorcó con un cable de ventilador y luego lo enterró bajo una capa de cemento.

EL HECHO

"Maté a mi pareja y lo puse en un ropero con cemento"

El crimen de Richard Alejandro Sánchez Escobar (27) fue descubierto el 20 de febrero de 2019 en la casa de la calle Corbacho al 1500 de Villa Centenario, en Lomas de Zamora, luego de que la mujer se presentara en la comisaría de la zona y confesara que asesinó a su pareja cuando se enteró que “había abusado de su hijo Lucas de 13 años”.

De inmediato, la Policía Científica se dirigió al domicilio y encontró en el lugar señalado el cadáver del hombre oculto bajo una capa de cemento en un ropero que estaba volcado en el piso de un dormitorio y tapado con una tela. El olor era espantoso, porque el cadáver de Sánchez Escobar estaba en un avanzado estado de descomposición.


TEORÍAS DEL CASO ENFRENTADAS

Para la fiscalía, la mujer mató a su ex por la diferencia de edad y su extrema posesividad. Ella tenía ya 50 años y él 28. Él tenía pasajes para dejarla e irse al Paraguay. "O sos mío o de nadie....". Parecía una remake del celebrado culebrón "Piel Naranja" (1975), con Arnaldo André y Marilina Ross, que batió récords de rating en América Latina. 

La defensa oficial contó otra historia. Él era un violento de género y, además, parece que toqueteó y abusó sexualmente de uno de sus seis hijos de otro matrimonio (El Lucas de 13 años). Pidió la absolución por legítima defensa en contexto de violencia de género.

El jurado se situó en un punto intermedio y consideró que la mujer era culpable de homicidio, pero que debían considerarse atenuantes.

Piel Naranja, con el inolvidable
Arnaldo André y Marilina Ross

LA CONFESIÓN DE LA ACUSADA

Gilda Acosta Duarte relató su versión de los hechos ante el jurado popular y describió los “maltratos” que recibía por parte de su pareja. La mujer interrumpió su declaración en dos oportunidades para ir al baño y para que se le controlara la presión.

“Me trataba de vieja, gorda, y decía que era una inútil. Una vez me dejó marcas y me tuve que maquillar para poder ir a trabajar”, afirmó, y al referirse al momento del hecho expresó que tenía “miedo”.

"Yo le encaré y le dije ¿por qué me lo toqueteaste (inverecundamente) al Lucas?. Él se rió y me amenazó con matarme a mi y a los chicos. Ahí nomás me pide sexo y yo no aguanté más y le reventé la cabeza con la pesa de 10 kgs."

“Temí por mi vida y la de mis hijos. Era él o yo. Yo no soy así, no era esa persona. Actué mal como ciudadana, pero venía aguantando mucho con esta persona. Lo que él le hizo a mi familia no se lo deseo a nadie”, sostuvo.


EL CONTRAEXAMEN DE LA FISCAL 

MARCELA DIMUNDO

Fiscal Marcela Dimundo

La fiscalía logró demostrar que esto no fue para nada así. El Richard estaba dormido y no existió tal discusión. Aprovechando que se encontraba durmiendo, le reventó la cabeza con la pesa causándole traumatismo de cráneo, y luego lo estranguló con el cable del ventilador.

¿El motivo? No fueron ni la violencia de género, ni los alegados abusos al adolescente. Fueron los celos posesivos de la Gilda y sus fabulaciones para retenerlo a cualquier costo. La hábil fiscal Dimundo consiguió dos testigos claves que declararon vía remota desde el Paraguay. Ellas eran dos mujeres. Una era la ex del Richard (con quien tenía una hija) y la prima del finado. 

Las dos testigos paraguayas fueron contundentes: el Richard ya tenía boleto de vuelta esa misma semana a Asunción para terminar la relación con la Gilda. Que no la aguantaba más y que la Gilda era una manipuladora posesiva. Las dos mujeres fueron hasta si se quiere brutales en su forma de expresarse hacia la Gilda. 

"En 2018 el Richard ya estaba con nosotras de vuelta acá en Asunción y se tuvo que volver porque la Gilda lo engañó dicendo que estaba embarazada". 

"Pero si esta Gilda que es una vaca, está preñada y nunca lo tiene al gurí" 

"Gilda nos mandaba WhatsApp que decían que ella ya había sufrido violencia de género con su otro marido y que no se iba a bancar nada más. Y que si el Richard le era infiel le iba a cortar las bolas".

"Yo al Richard lo dejé porque me fue infiel mil veces. Yo sabía que antes que esta Gilda lo matara se quería ir con una formoseña".

Quedó así probado que Gilda inventaba historias para retenerlo a cualquier costo.


HISTORIA DE DISFUNCIONALIDAD

Pero además declararon la tía y la sobrina del Richard y sacaron a la luz una historia terrible de disfuncionalidad familiar. Parece ser que, cuando todos estaban en el Paraguay hace ya 13 años, la Gilda se lo avanzó al Richard, que en ese entonces tenía 15 años y tuvo sexo y noviazgo con él. 

Es decir, por su edad el Richard era amigo de los hijos más grandes de Gilda. Se ve que Gilda, en ese entonces con 37 años, le echó el ojo y ahí nació esta relación

En criollo: Richard era un adolescente vulnerado por Gilda. Gilda era la madre de sus amigos de la adolescencia y se metió de novio con él.  Inclusive declararon que Gilda y el Richard, ya en Argentina, dormían juntos en la cama matrimonial con el Lucas y los otros hijos de Gilda (tuvo seis). Para el jurado esto fue clave como atenuante.

Además, la fiscalía probó que la víctima no presentaba lesiones de defensa, desacreditando así los dichos de la imputada que horas antes aseguraba que se había desatado una lucha entre ambos y que ella presentaba lesiones. En ese sentido, manifestó que el relato de la mujer no es compatible con la posición de la víctima. “Las evidencias que se encontraron en la habitación y las pericias dan cuenta de que estaba dormido, por eso existió el agravante de alevosía”, dijo la fiscal. Sin embargo, la defensa oficial logró descartar estas agravantes.

También señaló que las “lesiones leves” en las manos de la mujer podrían haberse producido tras el hecho, al realizar “varias maniobras para ocultar el cadáver”. 

Inclusive la kiosquera de enfrente fue terminante: Gilda le compró cloro en cantidad con la cual quemó todos los documentos del Richard horas después del crimen. La kiosquera y varios vecinos vieron como los hijos de Gilda descargaban arena y cemento con el cual "amuraron" al finado Richard.

A repreguntas de la fiscal a Gilda sobre esto, la acusada dijo "No recuerdo nada".


🎶🎶🎶🎵"¿Dónde estás ahora, cuñataí'?"🎶🎶🎶🎵


“No hay evidencias de violencia de género”

Para la brillante fiscal Marcela Dimundo, los testimonios aportados por la defensa, entre ellos, los de la acusada en entrevistas con psicólogos y peritos, así como los de familiares y amigos, “no acredita” que en esta pareja haya existido violencia de género.

En ese sentido, argumentó que “ Gilda fue víctima de violencia de género, pero no del Richard, sino de su vida previa. La historia de vida de Gilda es que es madre de seis hijos, que fue abandonada por el padre de sus hijos y que durante su infancia sufrió abusos, pero no es una evidencia para decir que es un “violento” y “cargar toda la culpa en su última pareja”. Este fue otro dato clave para el jurado para atenuar el crimen.

“Hay certezas de que Gilda tenía una participación activa en la pareja, por eso su relato de vida no sirve para explicar la muerte”, argumentó la fiscal Dimundo.

Al referirse al alegado abuso sufrido por los hijos de la mujer, señaló que si estuviera vivo el Richard y fuera cierto  “merecía que le cayera todo el peso de la ley”. Sin embargo, Gilda “al hacer justicia por mano propia, puso a sus hijos en la obligación de lidiar con el crimen porque los hizo participar”, indicó.

En el inicio de la investigación, dos de los hijos de Gilda fueron detenidos por el delito de  encubrimiento, pero luego fueron sobreseídos por excusa absolutoria.


La sala de juicio


La defensa

Para la defensora oficial Paula Rodríguez Herlein, también de gran actuación, la imputada actuó bajo la “legítima defensa en el contexto de violencia de género” al enterarse del abuso de sus hijos y pidió la circunstancia extraordinaria de atenuación “debido al estado de alteración mental emocional” en el que se encontraba en el momento del hecho. Además, señaló que “el peligro ya existía porque Richard amenazaba con matarla a ella y a sus hijos si lo denunciaba”.

La hipótesis de la defensa, ue el jurado descartó, es que la víctima “no estaba dormida”. Además, afirmó sin suerte que hubo un “enfrentamiento” y que Acosta se defendió. Por ello, solicitó al jurado que se “ponga” en el lugar de Gilda y que pronuncie el veredicto de no culpabilidad.

Pero el jurado, tras las instrucciones de la jueza Marianela Mazolla, por veredicto de 10-2 la encontró culpable del delito de “homicidio agravado por haber sido la víctima su pareja conviviente, con circunstancias extraordinarias de atenuación”.

Leer noticias aquí:

- Diario Conurbano (8/5/22): "Lomas: Declararon culpable a una mujer, víctima de violencia de género, que mató a su pareja a mazazos" (ver)

- Télam (8/5/22): "Declaran culpable, pero con atenuantes, a una mujer acusada de matar a su pareja" (ver)